La dosis tóxica son más de 150 miligramos por kilogramo de peso. Entre los síntomas encontramos: vómitos, fiebre, sudoración, hiperventilación (respiración muy rápida), desequilibrios hidroelectrolíticos, ruidos en los oídos (acúfenos), letargo, alteraciones del sistema nervioso central y muerte.
Ante este tipo de intoxicación, al igual que en las demás, se debe intentar evacuar el fármaco del estómago (lavado gástrico o jarabe de ipecacuana) y evitar su absorción (carbón activado). Se puede intentar forzar la micción (cuanto más orine, más fármaco elimina) y, a veces, es necesario realizar diálisis.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.