La aspirina es un medicamento antiiflamatorio y eficaz para el dolor y la fiebre. También tiene un efecto antiagregante (disminuye la función de las plaquetas en la coagulación).
Cada vez se observan menos casos de intoxicación por aspirina ya que actualmente su uso en los niños está muy restringido.
La dosis tóxica es la que supera los 150 mg por kilo de peso.
La intoxicación es debida a la ingestión accidental o bien a la toxicidad por un uso prolongado.
Intoxicación aguda:
Lo primero que aparecen son náuseas y vómitos debidos a la irritación del estómago que produce la aspirina. Como este medicamento estimula el centro de la respiración ocasiona hiperventilación (respiración acelerada) que puede alterar el equilibrio metabólico del niño. Puede producir alteraciones en los niveles de glucosa
Cuando la toxicidad es muy grave se producen alteraciones a nivel del sistema nervioso central como agitación y confusión, edema cerebral y coma.
Toxicidad crónica:
Lo más grave del uso prolongado y a altas dosis es el daño en el hígado.
Se debe hacer un lavado de estómago y dar carbón activado al niño para evitar la absorción de la aspirina.
Se debe mantener una correcta hidratación y medidas de soporte y en los casos graves puede ser necesaria la diálisis para eliminar el fármaco de la sangre. No existe antídoto.