
La lactosa es un azúcar natural que está presente en la
leche de los mamíferos (vaca, cabra, oveja, humana) y
también puede encontrarse en muchos alimentos
preparados. La lactosa es conocida como el azúcar de la
leche y para digerirla, el cuerpo necesita de unas
enzimas llamadas lactasas. Estas enzimas se producen en
la mucosa del intestino delgado y son las encargadas de
transformar la lactosa (disacárido) en dos monosacáridos
(glucosa y galactosa) para usar como energía.
Si
los niveles de lactasa son bajos aparecen dificultades
para digerir la lactosa y se produce la intolerancia a
la lactosa. Por consiguiente, se habla de intolerancia
cuando no hay suficiente lactasa (enzima) en el
intestino delgado para romper toda la lactosa (azúcar) consumida.
La intolerancia a la lactosa se puede presentar en el momento del nacimiento, desarrollarse en la infancia cuando se introduce la leche de vaca en la dieta o más tarde en la etapa adulta. La mayoría de la población mundial adulta tiene déficit de lactasa excepto la población del norte y centro de Europa. Parece que existe una clara relación causa - efecto entre el hábito de tomar leche y los pueblos tradicionalmente ganaderos (suecos, holandeses, ingleses...), que se han alimentado generación tras generación con leche de los animales; ya que presentan menos casos de intolerancia a la lactosa. Por el contrario aquellos países no acostumbrados al consumo de leche de animales presentan mayor intolerancia a la lactosa (asiáticos, americanos, esquimales...).
Los síntomas aparecen frecuentemente después de la ingestión de productos que contienen lactosa y suelen ser gastrointestinales (gases, flatulencias, diarrea, vómitos, distensión abdominal...).
El tratamiento dietético a la intolerancia a la lactosa consiste en suprimir la lactosa de la alimentación diaria. Por lo tanto, se debe ingerir alimentos alternativos a la leche y derivados para evitar la deficiencia de calcio, por ser la leche la principal fuente de calcio de la dieta.
La principal medida es limitar la ingesta de leche de cualquier mamífero (cabra, oveja, vaca) y sus derivados (queso, yogur, mantequilla, nata ...):
A continuación se detalla un listado donde se especifica que alimentos se debe limitar su consumo por contener lactosa y que alimentos se recomienda consumir de forma variada y equilibrada porque no contienen lactosa.