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Trastornos del sueño

Los trastornos del sueño en los niños se pueden clasificar en tres grupos fundamentalmente: los hábitos incorrectos, las parasomnias y el síndrome de apnea obstructiva del sueño.

Insomnio por hábitos incorrectos

El insomnio infantil es un trastorno frecuente y puede afectar desde los 6 meses a los 5 años.

Lo más frecuente es que haya problemas de conciliación del sueño y de despertares nocturnos. La interrupción del sueño puede ir de 5 a 15 veces cada noche.

Son niños sanos que necesitan todavía adquirir hábitos a la hora de dormir. Aquí es necesario el trabajo de los padres poniendo unas normas a la hora de ir a dormir y durante los despertares nocturnos.

Parasomnias

Se caracterizan por ser fenómenos físicos o conductas no deseables que ocurren durante el sueño y lo alteran.

En la mayoría de ocasiones la señal de alarma la dan los padres y puede ser necesario un estudio del sueño (polisomnografía) para confirmar el diagnóstico.

Actualmente no está del todo claro su benignidad, pudiendo repercutir en la salud psicológica del niño, por lo que se recomienda siempre comentarlo con el Pediatra y, si es preciso, derivarlo a una unidad especializada.

Sonambulismo:

Es muy frecuente en niños entre los 3 y 15 años. Suele haber antecedentes familiares. Se produce en la primera parte de la noche y produce automatismos simples o bien comportamientos más elaborados como levantarse, caminar con los ojos abiertos o realizar tareas complejas como asearse, salir de casa… Por lo general el niño sonámbulo no reacciona a las órdenes externas. Si se despierta al niño en ese momento éste se muestra confundido y desorientado. El episodio no es recordado por el niño al levantarse por la mañana. Es importante no despertar al niño durante el episodio de sonambulismo, extremar las medidas de seguridad en el hogar (seguros para puertas y ventanas), no comentar con el niño los episodios por la mañana de manera reiterada (pueden causar más estrés en el niño y aumentar la frecuencia). Se debe consultar con el Pediatra.

Somniloquia

Es lo que popularmente se conoce como "hablar en sueños". Afecta al 15% de los niños. Tiene un claro componente familiar. Pueden ser gritos, llanto, risas, conversaciones o palabras aisladas. Es totalmente benigno y no requiere ningún estudio ni tratamiento.

Terrores nocturnos:

Los suelen presentar entre 1-5% de los escolares. Es típico en los niños entre 3-4 años. Esta parasomnia aparece en el primer ciclo del sueño, el niño duerme tranquilamente y bruscamente se sienta en la cama, grita y está desorientado. Si se despierta no puede expresar lo que le pasa. El niño aparece sudoroso, con el corazón y la respiración acelerada. Cuando todo pasa se vuelve a dormir tranquilamente.

Pesadillas

Se manifiestan durante la fase REM del sueño y en las que el niño se despierta relatando con detalle el contenido de la pesadilla. Son más frecuentes en las niñas. Si son muy frecuentes pueden ser reflejo de un estado de ansiedad.

Movimientos rítmicos durante el sueño

Algunos niños para conciliar el sueño realizan movimientos automáticos y rítmicos como si se mecieran. Suelen empezar a los 9 meses y no se prolongan más allá de los dos años. En la mayor parte de los casos son niños sanos sin ningún problema de salud.

El tratamiento de las parasomnias debe realizarlo un profesional del sueño. Lo que se recomienda es evitar la deprivación de sueño, que el niño tenga unos hábitos regulares de sueño y realizar alguna siesta. En los casos más severos se puede recomendar algún ansiolítico.

Síndrome de apnea obstructiva del sueño

Es el cese de la respiración total o parcial que se produce durante el sueño. La obstrucción del flujo aéreo puede ser a nivel nasal o bucal. Afecta por igual a niños y niñas y es frecuente entre los 2 y 8 años.

Parece ser que se trata de un desequilibrio entre los mecanismos de apertura y colapso de la vía aérea superior debido a varios factores: hipertrofia de amígdalas o adenoides, obesidad, malformaciones faciales, alteración del tono muscular o problemas de coordinación durante la inspiración.

Estos niños pueden presentar ronquidos durante el sueño, intranquilidad o pesadillas. Durante el día se pueden mostrar más irritables, cansados o presentar dolor de cabeza.

El tratamiento en la mayoría de casos es la extirpación de las amígdalas y/o adenoides.

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Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría
Médico consultor de Advance Medical





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