
La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida en la que se facilita el encuentro entre los espermatozoides y el óvulo. En una relación sexual normal los espermatozoides se depositan en la vagina de la mujer, deben atravesar el cuello de la matriz y subir por ella hasta llegar a las trompas de Falopio. Entonces deben recorrer las trompas hasta alcanzar al óvulo y fecundarlo. En la inseminación artificial se depositan los espermatozoides en el interior del útero, lo más cerca de las trompas posible para facilitarles este el recorrido.
Ante todo debe hacerse una visita con el especialista en reproducción que tras el estudio pertinente indicará el mejor tratamiento en cada caso. Según los casos se puede indicar inseminación artificial conguyal (IAC), es decir con semen de la pareja, o bien inseminación artificial con semen de donante (IAD).
La IAC se indica en los casos de:
La IAD se indica en los casos de:
Tanto en la IAC como en la IAD el tratamiento consta de
tres fases: la inducción de ovulación, la preparación de
la muestra y la inseminación
La inducción de
ovulación se suele hacer con gonadotrofinas inyectadas
de forma subcutánea. El tratamiento suele durar entre 5
y 12 días y se realizan controles médicos para valorar
el número y la velocidad de crecimiento de los folículos
y la conveniencia de ajustar la pauta de medicación. El
primer control se suele realizar entre 4 y 6 días
después del inicio del tratamiento, consiste en una
ecografía vaginal y suele fijarse la fecha del siguiente
control. En algunos casos es necesario realizar también
analíticas de sangre en estas visitas. El número de
controles a realizar depende mucho de cada paciente,
pero suelen precisarse 3-4 por cada ciclo. Cuando se
consigue que al menos un folículo esté maduro se indica
la administración de otra hormona inyectada (HCG) para
desencadenar la ovulación entre 36 y 42 horas después de
su administración.
El día de la inseminación debe aportarse al laboratorio una muestra de semen recogida siguiendo unas pautas muy sencillas:

En algunos casos en que no sea posible la obtención el mismo día de la inseminación puede realizarse una congelación de la misma a no ser que la calidad de la muestra lo contraindique.
La muestra obtenida se procesa en el laboratorio, generalmente con una técnica de gradientes, que separa el plasma seminal, los restos celulares, los espermatozoides muertos, inmóviles o lentos de los espermatozoides con mayor movilidad y capacidad de fecundación, que se concentran en un volumen pequeño. Se eliminan también las prostaglandinas del semen para evitar contracciones uterinas posteriores que, además de ser dolorosas, impedirían el éxito de la técnica.
La inseminación es una técnica sencilla que se realiza en la misma consulta. La paciente se tumba en la camilla en posición ginecológica, se coloca un espéculo vaginal igual que en una revisión anual y se introduce una fina cánula a través del cuello de la matriz hasta su interior. Se inyecta la muestra seminal a través de la cánula y la paciente permanece escasos minutos de reposo después.
En caso de ser una inseminación de donante el proceso es igual que la conyugal pero la muestra de semen se obtiene de un banco de semen. Los candidatos a donantes se someten a varias pruebas para minimizar el riesgo de enfermedades transmisibles a la descendencia, y se seleccionan según las características físicas de raza, talla, color de ojos…
El primer día tras la inseminación deben evitarse los baños de inmersión y las relaciones sexuales y después de 24 horas ya puede hacerse una vida normal. Puede ser que aparezcan pequeñas pérdidas de sangre y un ligero dolor abdominal los primeros días. En ocasiones se recomienda un tratamiento con óvulos de progesterona los primeros días después de la inseminación.
El porcentaje de éxito se sitúa entre el 15-20% por cada ciclo. El 90% de las mujeres que quedaran gestantes con inseminación artificial lo hacen en los cuatro primeros ciclos, por lo que tras cuatro ciclos se recomienda cambiar de técnica si no se ha tenido éxito.
Los riesgos de la inseminación artificial son el embarazo múltiple, que ocurre entre un 10-15% de casos y el síndrome de hiperestimulación ovárica que ocurre en un 1% de las pacientes. El embarazo posterior tiene un riesgo de aborto y de gestación ectópica parecido a una gestación espontánea y los riesgos para la madre y el feto son iguales que en una gestación normal.