¿Cómo se produce?
Con frecuencia los niños introducen en su boca y tragan los objetos que estén a su alcance como botones, gomas, monedas, huesos, etc... Los objetos metálicos se visualizan sin problemas con una radiografía, si no lo son, se pueden emplear otras pruebas de imagen como la ecografía endoscópica.
Si un objeto queda alojado en el esófago (primera porción del tracto digestivo) ocasionan dolor, imposibilidad o dificultad para tragar y babeo abundante. Si no se desaloja pueden llegar a causar daño en el esófago (perforación, fístula traqueo-esofágica) o neumonía por aspiración de contenido alimentario a los pulmones.
En estos casos se debe extraer el objeto por esofagoscopia (exploración del esófago mediante utensilios provistos de medios ópticos, que permiten visualizar el interior del cuerpo, y de "herramientas", con las que tomar muestras de tejido, cortarlo y cauterizarlo o coger objetos) bajo anestesia general.
En estos órganos la posibilidad de complicaciones es remota y depende fundamentalmente del tipo y la forma del objeto ingerido. Los objetos redondeados, ovalados o cuboideos sin bordes se expulsan solos, ayudados con una dieta rica en fibra.
Si aparece dolor abdominal, sangre en las deposiciones o vómitos o no se expulsa el objeto en 4 semanas, se planteará la extracción del objeto por endoscopia o quirúrgicamente. Los objetos con bordes agudos o los objetos alargados requieren seguimiento hospitalario e intervención ante cualquier signo de alarma que pueda indicar perforación del tracto digestivo, impactación del objeto u otras complicaciones. Las pilas eléctricas pueden destruir la pared de algún órgano digestivo por el poder corrosivo de sus componentes internos. Si no se ingiere rota y la localizamos en el estómago suele eliminarse sin problemas con las heces.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.