Saltar navegación

Canal Salud

Mayores

Envejecimiento

imprimir

Factores demográficos y sociales que influyen en el envejecimiento

La vejez implica un cambio en las relaciones interpersonales con relación a la desvinculación del trabajo o a la aparición de discapacidades al aparecer enfermedades.

Es importante diferenciar los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento de los patológicos y no considerar como enfermedades cambios normales para la edad ni dejar patologías sin tratamiento por considerarlas normales en el paciente geriátrico.

El grupo poblacional de los ancianos no es homogéneo. Es muy cambiante y heterogéneo. Los factores que vamos a ir describiendo a continuación nos van a dar una idea de por qué unas personas envejecen de una manera y otras de otra.

Edad y sexo

Aproximadamente un 4% de la población española tiene una edad mayor de 80 años. La mujer vive aproximadamente 7 años más que el hombre, aunque presenta mayor grado de discapacidad en la vejez. Es más frecuente que enviude la mujer y más frecuente que vuelva a casarse el viudo que la viuda.

Nivel de estudios y socioeconómico

A medida que vayan envejeciendo las actuales generaciones jóvenes el perfil educacional de los mayores cambiará. Existirá una mayor proporción de ancianos universitarios que analfabetos.

La población mayor es una de las que experimenta una mayor tasa de pobreza. Una buena situación económica favorece el disfrute de los últimos años de vida y asegura una adecuada calidad de los cuidados que recibe el mayor tanto sanitario como social.

Situación familiar

Tanto en jóvenes como en ancianos la calidad de las relaciones interpersonales es un marcador de bienestar. En el paciente geriátrico sin embargo este hecho es más significativo puesto que los mayores tienden a tener menos relaciones familiares y sociales debido a problemas médicos (inmovilidad), cambios de domicilio, muerte de familiares y amigos, etc.

Contexto familiar

La familia constituye la base de la organización social en la actualidad. Este modelo ha perdurado desde hace siglos y se mantiene a través de la realización por parte de sus miembros de una serie de rituales, costumbres y reuniones. Proporciona el contexto adecuado para la crianza de los hijos, da afecto, protección y aceptación social. Los cambios que en las últimas décadas ha experimentado la familia probablemente modifiquen el modo de envejecer de nuestros ancianos del futuro.

El matrimonio se considera socialmente como una fuente de satisfacción personal y felicidad. Las personas mayores casadas tienen niveles de satisfacción vital más altos que los solteros o viudos. Se les institucionaliza en menor proporción, reciben más cuidados médicos y apoyo social pues siempre tienen a alguien para cuidarlos.

Compartir con el cónyuge la compañía y los intereses comunes se convierte en un objetivo importante para los matrimonios de ancianos. Valoran mucho más el no sentirse solos, el respeto y compartir sentimientos que los jóvenes.

La vida sexual de los mayores puede permanecer activa a pesar de que se vayan cumpliendo años, siempre que exista una buena condición física y una experiencia previa de satisfacción con las relaciones sexuales.

Las personas mayores de 50 años que se divorcian tienen más problemas para adaptarse que los jóvenes. Esta adaptación dependerá mucho de la fuerza de las relaciones familiares y de amistad que tenga el individuo. Pero aún en las mejores circunstancias este acontecimiento suele ser un importante acontecimiento vital en la vida de nuestros ancianos con repercusión en su ánimo. La tasa de enfermedad y muerte tanto en hombres como en mujeres mayores es más alta que en jóvenes, tal vez por la falta de apoyos sociales y económicos.

La viudedad constituye otro acontecimiento vital estresante. La pérdida del cónyuge conlleva la necesidad del individuo de desarrollar un diferente papel en la sociedad del que venía realizando. La viudedad es mucho mejor tolerada por las mujeres que por los varones puesto que estos últimos tienen que plantearse el desarrollo de una serie de roles que hasta ahora se habían considerado femeninos, como es el cuidado de la casa.

Los ancianos afrontan con mayor facilidad la viudedad que los jóvenes.

Contexto laboral

En nuestra sociedad la jubilación es uno de los acontecimientos que contribuyen al significado de la vejez. La jubilación y la vejez no deben ser sinónimas. Una persona jubilada puede mantener unas actividades para su satisfacción personal e incluso el provecho de la sociedad, ocio, aporte al bienestar familiar (cuidado de los nietos), descanso, etc. La adaptación al nuevo rol de jubilados dependerá del motivo de la jubilación, si ha sido deseada u obligada, la satisfacción personal que tenía el mayor con su profesión y el apoyo familiar.

Contexto comunitario

Únicamente un 4% de los ancianos viven institucionalizados. La mayoría desean permanecer en sus hogares el máximo tiempo posible preservando su independencia, a pesar de contar con familia. El 73% de los ancianos viven independientes en sus hogares. Contrariamente a la creencia generalizada los ancianos que tienen medios van a vivir con los hijos, y quienes carecen de ellos son finalmente institucionalizados. La institucionalización suele conllevar problemas de adaptación. Cada persona afrontará el cambio dependiendo de su personalidad, las relaciones familiares, su salud, etc.

La mitad de los ancianos que viven en residencias prefieren este modo de vida, a la alternativa de vivir con la familia en caso de tenerla.

Última actualización: del 2006

Subir

Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médico Residente de Geriatría. H. C. San Carlos. Madrid.
Mónica Ruiz Ruiz. Medico Residente de Geriatría H. C. San Carlos. Madrid .
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.

Icono de conformidad con el Nivel Doble-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
MAPFRE: ser grande es una actitud