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Infecciones prostáticas

La prostatitis implica afectación inflamatoria del tejido prostático asociado o no a proceso infeccioso e incluye diversas entidades clínicas que se dividen en: prostatitis aguda bacteriana, prostatitis bacteriana crónica, prostatitis abacteriana crónica y síndrome de dolor pelviano crónico.

La prostatitis constituye la infección urinaria parenquimatosa más habitual en el varón entre la segunda y la cuarta década de la vida.

La prostatitis aguda suele ser debida a infección por gérmenes gram negativos, básicamente E.coli, igual que en las infecciones de la vía urinaria no complicadas, presentando una infección de la glándula, y evolucionando, si se deja sin tratamiento, a una sepsis.

Clínicamente produce síndrome miccional típico de infección urinaria, asociado a dolor de la zona perineal, hipogástrica y escrotal con fiebre alta. Produce un aumento del tamaño prostático por inflamación aguda y puede producir retención aguda de orina. Se debe evitar el tacto rectal durante el proceso agudo por que podría producir septicemia, y en el tacto se valora una próstata muy dolorosa e inflamada. Se debe realizar urinocultivo a todos los pacientes con sospecha de prostatitis aguda. El tratamiento antibiótico debe realizarse con fluoroquinolonas durante 21 días, asociado a tratamiento analgésico y antiinflamatorio.

La prostatitis bacteriana crónica es una infección crónica de los acinos prostáticos siendo muy variables las posibles causas que lo producen. Puede ser debido a un proceso obstructivo infravesical a un reflujo intraductal o incluso a una disfunción neuromuscular de la musculatura del suelo pélvico. Suele provocar un cuadro clínico más leve y larvado con dolor hipogástrico y de la zona perineal, hemospermia, dolor con la eyaculación y molestias miccionales difusas sin presentar fiebre. El tacto rectal es levemente doloroso pero sin ninguna otra alteración. El diagnóstico se realiza mediante el cultivo de orina y semen, precisando tratamiento antibiótico prolongado y con distintas asociaciones de antibióticos.

Si la prostatitis aguda o crónica bacteriana no evoluciona favorablemente, sobre todo en pacientes inmunocomprometidos o diabéticos, cabe pensar en la posibilidad de complicación en forma de abceso prostático. El diagnóstico se realiza mediante ecografía transrectal, TC o RMN El tratamiento del abceso es el drenaje, mediante cirugía o con punción perineal del mismo.

Las prostatitis abacterianas y el síndrome de dolor pelviano crónico son patologías no infecciosas, en que existe una alteración en la micción y eyaculación asociada a una molestia en la zona perineal, siendo difícil de encontrar la causa de la misma. Existen múltiples tratamientos para dichas patologías sin existir el fármaco ideal para tratarlos.

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Dr. Oriol Angerri Feu
Especialista en Urología
Médico colaborador con Advance Medical

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