Existen diferentes métodos para cuantificar la grasa corporal, pero en la actualidad el método más utilizado para expresar la adecuación de peso en adultos es el Índice de Masa Corporal (IMC), también conocido como Índice de Quetelet. Este índice permite conocer, a través del peso y la altura, el grado de obesidad. Se calcula dividiendo el peso en kilogramos (kg) por la altura en metros al cuadrado (m)2. Por ejemplo, si un hombre pesa 80 kg y mide 170 cm su IMC será: IMC = 80/(170)2 = 277 kg/m2. Esta sencilla fórmula sirve tanto a nivel individual, para ambos sexos, como poblacional.
Según la SEEDO 2007, en adultos, si el IMC está por debajo de 185 kg/m2 significa bajo peso, entre 185-249 el peso es normal, entre 250-299 existe sobrepeso, y por encima de 300 hablamos de obesidad. Un índice mayor de 40 indica obesidad mórbida o severa. En algunas personas, un IMC comprendido entre 25 y 269 kg/m2 podría considerarse como "normopeso". Correspondería a aquellas personas en las que la obesidad no coexiste con otros factores de riesgo como diabetes mellitus, hipertensión, enfermedad cardiovascular ya establecida, tabaquismo, etc.
Los valores de 25 y de 30 para definir sobrepeso y obesidad en adultos, respectivamente, no son válidos en niños y jóvenes. Para definir el sobrepeso y la obesidad en estos grupos de edad se utilizan los valores específicos por edad y sexo de los percentiles 85 y 97 del IMC, respectivamente, empleando las tablas de Cole publicadas el año 2000.
Se debe tener en cuenta que, aunque la obesidad y el sobrepeso van asociados a un aumento de peso corporal, no siempre el aumento de peso es por obesidad o por sobrepeso; la ganancia de peso puede ser debido a aumento de la masa muscular (deportistas) o a un mayor acúmulo de agua en diferentes regiones del organismo (en individuos con enfermedades que les hacen perder proteínas por riñón o les impiden fabricar proteínas en el hígado). Sin embargo, si descartamos estos estados, el IMC es un buen marcador de aumento de grasa, es decir, de sobrepeso y de obesidad pues, si la altura permanece constante, sólo las variaciones (ganancias o pérdidas) en el peso condicionarán variaciones en el IMC.
Por lo tanto, aun con las excepciones comentadas para deportistas y para ciertas patologías, actualmente el IMC es el método de referencia como parámetro de obesidad utilizado en la práctica clínica diaria.