Este nombre designa a la infección de la piel por bacterias. Las lesiones resultantes son vesículas que evolucionan a costras del color de la miel o ampollas que al romperse dejan una zona erosionada. Su principal problema es que son lesiones autoinoculables, es decir, que el niño al tocarse se puede extender la infección a zonas de piel sana.
Si es una forma circunscrita se trata con antisépticos locales, si se trata de una infección extensa, profunda o localizada en la boca, se administrarán antibióticos orales.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.