Es una técnica diagnóstica de imagen que permite visualizar el interior del aparato genital femenino.
Generalmente, el examen se realiza en la semana siguiente al ciclo menstrual con el fin de asegurar que la paciente no está embarazada durante el procedimiento.
Primero la paciente debe acostarse en una mesa de la sala de radiología con las rodillas flexionadas hacia el pecho. Luego se introduce un especulo en la vagina y se limpia el cuello uterino.
Posteriormente se inserta un catéter a través del cuello uterino y se inyecta una sustancia de contraste radiopaca a través de la vagina, que rellena el interior de la cavidad uterina y las trompas de Falopio, y permite visualizar el interior de los órganos genitales internos femeninos.
Finalmente se hace a la paciente una serie de radiografías con el fluoroscopio, que es un aparato de rayos X sujeto a una televisión, que permiten estudiar el cuello del útero, la cavidad uterina y las trompas de Falopio.
En general, el proceso dura poco si las imágenes son correctas y no es necesario repetirlas, y si no surge ninguna complicación durante su realización.
En general las patologías en las que esta prueba está recomendada son:
Nos permite visualizar estructuras del aparato genital femenino, y por tanto, podría ser recomendable su realización en el diagnóstico de las siguientes alteraciones:
En ocasiones es necesario que el paciente tome laxantes, o se ponga un enema o un supositorio en la noche anterior a la prueba, con el fin de que no haya material fecal que imposibilite la adecuada visibilidad de los genitales en las radiografías tomadas.
A veces también puede ser necesario el uso de sedantes previos, para que la paciente se relaje durante el procedimiento, o según los casos, también puede ser recomendable el empleo de antibióticos para prevenir complicaciones infecciosas posteriores a su realización.
Se debe firmar un formulario de consentimiento antes de iniciar el examen, que debe ser explicado y entendido por la paciente. No es necesario el ingreso hospitalario; la prueba se realizará de manera ambulatoria y no es necesario ningún tipo de cuidado específico después del examen, excepto una higiene adecuada de la zona genital para evitar las infecciones.
Tampoco es necesario restringir la ingesta de líquidos ni de sólidos antes del examen. Es aconsejable que la paciente no mantenga relaciones sexuales el día previo a la prueba y en los 2-3 días posteriores.
Se trata de una prueba molesta y en ocasiones dolorosa. La paciente puede presentar calambres tipo menstruales durante o después del examen, y en los casos en los que el medio de contraste se haya filtrado a la cavidad abdominal, puede sentir un dolor leve. A veces también puede producirse un pequeño sangrado vaginal en las primeras horas tras la realización.
Los riesgos más importante son la aparición de una infección en la cavidad pélvica, por arrastre de gérmenes del cuello uterino hacia el interior. Las más destacables son:
Si después del examen la paciente presenta cualquier signo o síntoma de infección, como flujo vaginal sucio, dolor, fiebre o malestar, debe informar inmediatamente al médico.
No obstante, en general la histerosalpingografía es un procedimiento mínimamente invasivo, que produce escasas molestias, y raramente tiene complicaciones.
En raras ocasiones se producen reacciones alérgicas a la sustancia utilizada como medio de contraste, por lo que no es recomendable su realización en aquellas personas con antecedentes de alergia a este tipo de sustancia.
Última actualización: del 2006
Eric J.García Lamberechts. Médico Residente Medicina Interna. H.C.San Carlos.Madrid