Jugar es una de las actividades
fundamentales en la vida de las personas. El
juego, además de ser una actividad lúdica que
proporciona placer, es una de las mejores actividades
para aprender. El niño y la niña, jugando, lo
aprenden todo:
Aprenden a desarrollar sus sentidos, desarrollan diversas capacidades, como: la percepción, la atención, la memoria, la imaginación y la fantasía. Cuando jugamos nos mostramos tal como somos, actuamos tal como somos y decimos las cosas tal como las pensamos. Así adquirimos hábitos, normas y reglas de todo tipo, entre otras, todo lo referente al comportamiento y el respeto a los otros. Aprendemos a conocer a las personas, su nombre, su forma de ser y de comportarse.

Los juguetes y los juegos son una parte
fundamental e importante en la vida de los niños y
niñas. Como padres, debemos aprovechar el juego y los
juguetes para educar, potenciar la creatividad y enseñar
valores de manera divertida. Es muy importante “jugar
para crecer”.
No podemos concebir una infancia sin juegos. Mediante el juego el niño observa, descubre, manipula y experimenta, es decir, interpreta el mundo que le rodea. A medida que el niño crece, el juego le ayuda a aprender a relacionarse con los demás.
Por otro lado, el juego no es exclusivo de la infancia. Jugar es un excelente recurso de diversión para todas las edades, que favorece la relación y comunicación entre los adultos, los niños y los adolescentes.

El juguete es el instrumento a través del cual se
realiza el proceso del juego, por lo que éste debe
estimular la imaginación para desencadenar los
mecanismos del juego y enriquecer su escenario,
favoreciendo la interacción, asegurando la comunicación
y perfeccionando la actividad desarrollada.
Es importante recordar que en las manos de un niño cualquier objeto se puede convertir en un juguete, estimulando su imaginación y creatividad. Por ejemplo, una caja de cartón puede ser un camión, un carrito de la compra, una cuna para su muñeca preferida...
Los juguetes deben ser atractivos y estimulantes para el niño, que permitan que desarrolle un juego rico que estimule en global su desarrollo o bien que incida en alguna área específica como la motricidad, los sentidos o la inteligencia.
A la hora de adquirir un juguete hemos de tener en cuenta…
La lista a los Reyes Magos o de Papá Noel suele
ser interminable, pero a veces poco apropiada a la edad
o las necesidades de los más pequeños. No es tarea fácil
elegir el juguete adecuado con buen criterio,
estableciendo prioridades, sin decepcionar a los niños
pero tampoco sometiéndonos a todos sus deseos. La
televisión publicita constantemente muchísimos juguetes;
en algunos casos los mensajes engañosos hacen confundir
la felicidad del niño con el hecho de tener muchas cosas.
El principal error de los padres o familiares es comprar todo lo que pide el niño. Llega un momento que el niño disfruta más rompiendo el envoltorio que con el juguete en sí. Regalar muchos juguetes no es educativo: el niño amontona los regalos, no los valora y no tiene ni tiempo de jugar con ellos.
Hay que utilizar la magia de los Reyes Magos para sacarle provecho, para que el niño aprenda a aceptar la vida como viene, que le traigan regalos sorpresa, que no esperaba y que algunos que ha pedido no están, porque esa es la realidad. El niño debe aprender a tolerar la frustración… su vida futura estará llena frustraciones.
Los niños no se traumatizan por no tener el juguete de moda o porque su amigo tenga una consola y él no. Este miedo es de los padres. Si el niño tiene claro que le han traído un regalo especial para él, estará encantado y no le importará lo que tengan los demás y si no es así, es que hay algún problema. Porque si el niño está satisfecho, valorado y querido estará encantado con lo que le traigan.
Los padres deben poner límites tanto al número de
regalos como a los familiares a la hora de comprarlos.
Una buena táctica es buscar una temática cada año:
animales, bicicleta, viaje, muñecas… de manera que si
compramos una bicicleta a nuestro hijo o hija, otros
familiares compren el casco, los protectores, un traje
de ciclista, un retrovisor, la cesta o la bocina. De
esta manera, todos los regalos tienen una conexión y el
niño puede valorarlo mejor.
Cuando son más mayores se pueden regalar cosas no tan materiales, como un viaje temático en familia entre todos los familiares y una maletita con neceser para las vacaciones.

Ver: Juguetes ruidosos, un peligro para los niños

Los libros pueden ser considerados como auténticos
juguetes. Desde los primeros meses de vida podemos
adquirir libros para bebés, de tela o plástico, con
diferentes texturas, imágenes y colores atractivos para
tocar, explorar, observar y entretenerse.
Entre 1 y 2 años les podemos ofrecer libros con páginas
de cartón plastificadas que permitan el juego verbal e
imaginativo y favorezcan el desarrollo del lenguaje.
Para los niños de 2 y 5 años, además de los cuentos con
ilustraciones y texto breve, podemos encontrar los
libros troquelados con mecanismos simples, como tiras de
cartón que se manipulan y permiten el movimiento. A
partir de 6 años ya pueden empezar a leer libros donde
aparecen las palabras, las historias o las aventuras…
Aquí el libro se convierte en juguete o soporte del
juego más característico: el de ficción o simbólico.
Con los libros se fomenta el gusto por la lectura desde
la infancia.