
La sangre es la responsable del transporte y la difusión de nutrientes a través del organismo. La sangre arterial circula desde los pulmones hacia los tejidos para aportar oxígeno. La sangre venosa, retorna a los pulmones desde los tejidos más distales y transporta principalmente dióxido de carbono, producto de deshecho de la respiración celular. De ello se deduce que la cantidad de oxígeno en sangre arterial será mayor que en sangre venosa y del mismo modo el dióxido de carbono disuelto en sangre venosa será superior que en sangre arterial.
En la función respiratoria intervienen los pulmones y el corazón. Cuando uno de estos elementos se lesiona se alterará la difusión de gases y la oxigenación celular. La gasometría es la exploración que permite cuantificar el oxígeno y dióxido de carbono en sangre arterial. Gracias a esta determinación es posible llegar al diagnóstico de problemas respiratorios, cardíacos o metabólicos que alteran la correcta circulación del oxígeno.
También permite determinar el grado de acidez o pH de la sangre, siendo útil para el diagnóstico de otras patologías como la cetoacidosis diabética, el shock séptico o la insuficiencia renal.

El análisis se realizará en el ámbito hospitalario, en
consultas o en laboratorios destinados a tal fin. Es
frecuente el uso de anestésico local en el lugar de
inserción de la aguja, aunque en ocasiones se podrá
prescindir de su aplicación. La extracción la podrá
realizar el personal médico o de enfermería. La aguja se
inserta en la arteria radial, que se localiza en la
región anterior o ventral de la muñeca. Se localiza la
zona mediante la palpación del pulso. La punción de la
arteria podría dar lugar a un espasmo del vaso o una
oclusión por un trombo. Con el fin de evitar esta
complicación se debe practicar el test de Allen, que
consiste en una prueba sencilla en la que se colapsa la
circulación de la mano mediante la compresión de las
arterias de la mano, la arteria cubital y la radial,
ambas localizadas en la muñeca. Al solicitar al paciente
que cierre y abra la mano repetidamente la mano irá
palideciendo. Al dejar de comprimir la arteria cubital,
ubicada en la cara más medial de la muñeca, en un
paciente sano recuperará la coloración habitual en unos
15 segundos. Si no se recupera el color normal se
concluye que la circulación de la mano depende
únicamente de la arteria radial por lo que se evitará
poner en riesgo la circulación mediante una punción y
por tanto se contraindicará la gasometría de la arteria
radial.
Excepcionalmente, podrá puncionarse
la arteria humeral a nivel del brazo si la circulación
colateral es insuficiente o la anatomía no permite la
identificación de la arteria radial, como sucede en
algunos pacientes obesos.
No requiere ninguna preparación. En pacientes que estén
realizando tratamiento con oxígeno se les podría
solicitar la retirada del oxígeno en los 20 minutos
previos a la prueba, según criterio médico.
Si se aplica anestesia local puede percibirse un picor o
una sensación de ardor en la zona de aplicación. Si se
opta por no aplicar ningún anestésico es posible que en
el momento de puncionar la arteria se perciba una
sensación similar a un calambre. Estas molestias remiten
rápidamente.
Se trata de una exploración muy habitual en el ámbito hospitalario que en raras ocasiones presenta complicaciones. Las más habituales serán la presencia de hematoma en el lugar de punción, que remitirá en pocos días.
Una de las complicaciones más grave y temida es la oclusión completa de laarteria tras la punción y la isquemia de la mano. Su incidencia es escasa y puede evitarse en un gran número de casos si se ha tenido la precaución de valorar la correcta irrigación vascular de la mano mediante la permeabilidad de la arteria cubital (test de Allen).
No presenta contraindicaciones absolutas. Se requiere especial precaución en pacientes en tratamiento antiagregante o anticoagulante por la mayor incidencia de hematomas o sangrado tras la punción.
Se indicará la realización de la gasometría arterial en
los pacientes en los que se precise completar el
diagnóstico o realizar seguimiento de diferentes
patologías que afecten a la correcta función
respiratoria. La gasometría es útil para valorar la
indicación de oxígeno a domicilio así como la necesidad
de ventilación mecánica u otras medidas de soporte
ventilatorio en pacientes con insuficiencia
respiratoria.