La sonrisa es una potentísima arma de comunicación.
Una sonrisa bonita, agradable, puede abrir puertas.
Vivimos en una sociedad altamente concienciada de los valores estéticos. La apariencia, finalmente, se revela como muy importante. Existe la creencia generalizada e inconscientemente interiorizada de que lo bello es mejor.
El factor estético es muy importante para el bienestar de la persona y su desarrollo psicológico (personalidad y auto-estima).
La estética de la cara está definida por algunos hitos, entre los que destaca la sonrisa, así como los ojos, la expresividad, el pelo/peinado,... La estética viene marcada por la armonía. Lo armónico, lo bien proporcionado, nos resulta bello.
Existen unos cánones para la sonrisa dentro de cada cara, y no una sola sonrisa modélica. Los profesionales de la sonrisa, los dentistas, conocen la importancia de la exposición de los dientes superiores tanto en altura como en anchura, y la relación de la línea de los dientes con el contorno de los labios, como ejemplos.
Es muy difícil encontrar dos sonrisas exactamente iguales, pero sí muchas sonrisas bonitas. Esto significa que las sonrisas son únicas, individualizadoras, una seña de identidad personal, que debemos cuidar.
Una boca sana es el primer paso para una boca bonita. Lo sano puede ser mejorable cosméticamente, pero ya de por sí es bello. Este es el punto de conexión entre la estética y la salud.
Una sonrisa bonita no solo depende de unos dientes bonitos. Recordemos en este momento la importancia del entorno de los dientes, es decir, del periodonto sobre todo de las encías-.
Última actualización: del 2006
Dr. Juan Pedro Moreno Fuxá