
La fibrosis pulmonar es una enfermedad en la que de forma lenta y progresiva se va sustituyendo el tejido funcional del pulmón (los alveolos) por tejido fibroso, con la consecuencia pérdida de la capacidad respiratoria.
Está clasificada dentro de las enfermedades intersticiales del pulmón y adquiere también el nombre de alveolitis fibrosante criptogenética.
La edad media de presentación es entre los 40 y 70 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
Existen factores genéticos, inmunológicos y principalmente víricos que estarían relacionados con la aparición de la enfermedad, ya que se han descrito algunos pacientes que han presentado al inicio de la enfermedad síntomas de una infección vírica (dolor articular y fiebre). También se han asociado factores ambientales y ocupacionales (asbestosis y silicosis), radiaciones y medicamentos.
Cuando no se conoce la causa se habla de fibrosis pulmonar idiopática.
La forma común se presenta con dificultad respiratoria
progresiva con el esfuerzo, inicialmente con ejercicio
moderado y poco a poco con ejercicios menores, y tos
seca persistente de meses de evolución.
Existe una
forma de presentación aguda que evoluciona en pocas
semanas a una insuficiencia respiratoria grave.
En la exploración física destaca en un 75-90% de
la auscultación, estertores crepitantes (sensación de
burbujas) en la inspiración y la existencia de “dedos en
palillo de tambor” (acropaquias) en porcentaje
similar.
En casos avanzados aparece hipoxemia,
hipertensión pulmonar, fallo del corazón derecho e
insuficiencia respiratoria, por lo que es frecuente que
el paciente acabe necesitando oxígeno domiciliario. Sin
embargo, en ocasiones, el empeoramiento clínico se debe
a complicaciones como el cáncer de pulmón, el
neumotórax, los tromboembolismos pulmonares, e
infecciones como la tuberculosis.

Tras la evaluación de la sintomatología y la exploración
física, se requieren pruebas de imagen para el
diagnóstico de fibrosis pulmonar, aunque la confirmación
se realiza mediante la biopsia pulmonar.
La
radiografía de tórax muestra un patrón de afectación
intersticial de predominio en campos inferiores, que el
TAC torácico muestra de forma más precisa. Asimismo
permite diagnosticar estadios precoces y la extensión de
la enfermedad.
Los análisis sanguíneos no muestran
alteraciones específicas, si bien la velocidad de la
sangre puede estar elevada, así como determinados
anticuerpos antinucleares, inmunoglobulinas y el factor
reumatoide, todo ello sin ser característico de
enfermedad pulmonar.
El tratamiento consiste en la administración de corticoides para disminuir la inflamación pulmonar pero sólo el 20% de los casos responden al tratamiento. Aquellos que no responden se les administran inmunodepresores aunque su eficacia no está muy demostrada.
En pacientes jóvenes con enfermedad rápidamente
progresiva debe valorarse la posibilidad de realizar un
trasplante pulmonar.
Es una rara enfermedad en la que varios miembros de una misma familia se ven afectados por la fibrosis pulmonar idiopática, incluso en lactantes. La evolución de la enfermedad suele ser igual que en las formas no familiares, no obstante puede existir una menor expresión radiológica ante iguales síntomas respiratorios.
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