Mujer

El puerperio

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Extracción y almacenamiento de la leche materna

En algunas ocasiones la continuidad de la lactancia materna puede verse afectada por diversos factores: incorporación al trabajo de la madre, viajes, salidas puntuales fuera  del domicilio sin el bebé…En estos casos,  para mantener la producción de leche materna, si no es posible dar el pecho hay que realizar un método de extracción.

En otros casos la extracción de la leche materna puede ser necesaria para aliviar las molestias del cúmulo de leche, en casos de mastitis o bien por la toma de alguna medicación por parte de la madre que no sea compatible con la lactancia materna.
 

Métodos de extracción de la leche materna

Antes de la extracción y la manipulación del pecho es aconsejable lavarse bien las manos. La ducha diaria será lo único necesario para la limpieza de las mamas.

Para estimular la bajada de la leche se deben preparar ambos pechos masajeándolos, frotándolos y sacudiéndolos para favorecer la salida o eyección de la leche.

El masaje debe hacerse con movimientos circulares de las yemas de los dedos y se puede aplicar calor local para favorecer la salida de la leche. Se deben masajear ambos pechos. Después se debe frotar con suavidad de la periferia del pecho hacia el pezón y sacudir ambos pechos suavemente hacia  delante para que la gravedad favorezca la eyección de leche.

Es muy recomendable que la mujer esté en un lugar tranquilo y a poder ser que tenga cerca alguna foto del bebé o alguna pieza de ropa que pueda oler y tocar (lo ideal es abrazar al bebé, ya que este contacto físico piel con piel favorece la secreción de prolactina, la hormona que produce la leche).

Los tipos de extracción son dos y el tiempo necesario para la extracción suele ser de unos 30 minutos:

  • Extracción manual: se realiza con los dedos pero se necesita una gran destreza y entrenamiento. Se colocan los dedos índice y pulgar en forma de “C” a unos 3 ó 4 centímetros por encima del pezón; se debe empujar los dedos hacia atrás y rodarlos después hacia el pezón, de manera rítmica. Se debe rotar la posición de los dedos para vaciar todos los conductos de la mama.
  •  Extracción con sacaleches: es el método más rápido y práctico si la extracción de leche va a ser más o menos frecuente. Los sacaleches pueden ser manuales y bien automáticos; además los hay con un extractor o dobles (para la extracción de la leche en los dos pechos al mismo tiempo). Los sacaleches automáticos de “alta gama” o de uso hospitalario se pueden alquilar en las farmacias (estarían indicados para situaciones donde la madre se extrae toda la leche materna para ofrecérsela a su bebé).  Tras su uso todas las piezas se deben limpiar meticulosamente.
     
Conservación

Lo ideal es que el bebé consuma la leche materna lo antes posible tras su extracción; en la mayoría de ocasiones esto no es posible y la leche debe ser almacenada.

Se deben guardar volúmenes pequeños de leche (máximo 100 ml) e identificar el recipiente con la fecha del día de la extracción.
La conservación de la leche materna se podría semejar a la de un bistec de carne, pero con matices.

  • Calostro (leche que se produce los primeros días tras el parto): a temperatura ambiente entre 27-32 ºC se puede conservar unas 12 horas; en la nevera se conserva una semana.
  • Leche madura ( a temperatura ambiente)
    • 15ºC: 24 horas
    • 19-22 ºC:10 horas 
    • 25 ºC: 4 a 6 horas
    • 30 a 38ªC:4 horas
  • Refrigerada (en nevera) entre 0 y 4 ºC: 3-4 días
  • Congelada:
    • Congelador dentro de la misma nevera: 2 semanas 
    • Congelador tipo combi: 3-4 meses (la temperatura no es constante y varía cuando la puerta se abre con cierta frecuencia)
    • Congelador separado, tipo comercial, con temperatura constante de (-19 ºC): 6 meses
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Tipos de envase

Los mejores envases para congelación son por orden:

  • Cristal
  • Policarbonato (plástico duro transparente)
  • Polipropileno (plástico duro traslúcido)
  • Otra opción son las bolsas de plástico especialmente comercializadas para almacenar leche materna.

Limpieza de los envases

Se deben limpiar meticulosamente con agua caliente y jabón, aclararlos bien y secar antes de cada uso. Puede utilizarse el lavavajillas sin problemas. No se recomienda la esterilización de forma rutinaria.
 

Cómo congelar y calentar la leche extraída

La leche se puede descongelar bajo el chorro de agua fría primero y gradualmente ir aumentando el calor del agua del grifo hasta que esté tibia, a unos 37º. También se puede descongelar pasándola del congelador al frigorífico o bien  a temperatura ambiente.

Es correcto calentarla al baño María o con el calienta-biberones.

Siempre se debe agitar antes de comprobar la temperatura (la mejor zona para comprobar la temperatura es en la parte interna de la muñeca)
No se debe calentar directamente en el fuego o en el  microondas ya que las inmunoglobulinas (defensas que la madre pasa al bebé mediante la lactancia materna) pueden ser dañadas.

La leche descongelada se puede guardar en nevera 12 horas pero nunca volver a congelar.

Si se ha de transportar de un lugar a otro es imprescindible el uso de una bolsa isotérmica que mantenga la temperatura.

Olor rancio

Se puede notar que la leche tiene un olor rancio al descongelarla. Es por la acción de la lipasa de la leche.  No hay evidencia de que esta leche ranciada sea perjudicial para el bebé, pero la mayoría la rechazan.

Para prevenirlo, se puede escaldar la leche (calentar hasta observar que se empieza a formar espumita por los bordes del recipiente) y luego dejar enfriar y congelar. Una vez que tiene olor rancio no se puede hacer nada para eliminarlo. 
 

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Dra. Esther Martínez García
Especialista en Pediatría
Médico consultor de Advance Medical





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