Comprueba algunas de las cosas que has
leído:
- Mírate en un espejo bien
iluminado. Abre la boca y observa tus dientes.
Mira si tienes cuatro incisivos arriba, en el
maxilar, y cuatro en la mandíbula. A cada lado
de esos cuatro incisivos habrá un diente
canino, cuatro en total. Después sigue a lo
largo de la arcada y distingue los dos
premolares, con sus dos cúspides, una hacia el
espacio de la cavidad bucal y otra hacia la
mejilla: Hay dos premolares superiores derechos,
dos superiores izquierdos, dos inferiores
derechos y dos inferiores izquierdos. Tras ellos
deben estar los molares: míralos o nótalos
con la lengua. Cuenta los de cada mitad de
arcada: Son el primer molar, el segundo molar y
el tercer molar (también llamado cordal o
muela del juicio). ¿Tienes muelas del juicio?
¿Cuántos dientes tienes en tu boca?
- Observa ahora tu encía. ¿Está
sonrosada? Comprueba que, según te vas alejando
de donde se juntan diente y encía, ésta tiene
diferentes texturas y tonalidades. Mira los
arcos que forma la encía sobre cada uno de tus
dientes superiores y bajo cada uno de los
inferiores. Apoyando un dedo en alguno de tus
dientes, trata de moverlo: El movimiento de los
dientes en condiciones normales es muy
pequeño, casi inapreciable.
- Saca la lengua: Podrás ver en
ella las papilas linguales, que dan ese aspecto
rugoso a la lengua. Una mucosa diferente se
encuentra en las mejillas, diferente también a
la de los labios. Si separas la mejilla con los
dedos a lo mejor puedes ver la salida del
conducto de la glándula salival parótida, que
aparece como un hoyito o como un granito con un
cráter en el medio: es posible que no se
aprecie fácilmente. Sí será más fácil
sentir glándulas salivales menores en el
espesor de tus labios: Pálpalos con los dedos o
apretándolos con la lengua y notarás
pequeñas bolitas en ellos; son glándulas
salivales menores.
- Ahora levanta la lengua hacia
arriba y mira debajo: Hay una estructura fibrosa
que tira de la lengua, es el frenillo lingual.
En el final de este frenillo, donde acaba en el
suelo de la boca, a cada lado verás dos
pequeñas formaciones redondeadas: En cada una
de ellas hay uno o dos pequeños orificios de
salida (muchas veces inapreciables a simple
vista) que corresponden a la salida de los
conductos (fusionados o no) de las glándulas
salivales sublingual y submandibular.
- Aprecia la cantidad de saliva
que hay en tu boca. Ahora toma una porción
pequeña de alimento o un caramelito sin azúcar
e introdúcelo en la boca. Comprueba como el
flujo de saliva aumenta al tener algo en la
boca.
- Raspa las superficies de tus
dientes con una uña desde la zona de la encía
hacia la zona masticatoria del diente. ¿Has
obtenido una masa blanca amarillenta? ¿Puedes
verla a simple vista en la superficie de tus
dientes? Eso es placa bacteriana, y si has
podido quitarla con una uña, igual podrás
hacerlo con el cepillo dental. Intenta retirar
toda la placa bacteriana que puedas, y date
cuenta de que si no lo haces a diario puede
volverse nociva.
Si has encontrado algo que no te parece
normal o tienes dudas, consulta con tu dentista.