Iniciaremos la evaluación con la anamnesis por órganos y aparatos, que no debe olvidar los órganos de los sentidos y el aparato osteoarticular. Posteriormente se hará una valoración geriátrica integral, que incluirá sus cuatro pilares fundamentales:
Datos biomédicos: antecedentes patológicos, historia farmacológica, hábitos tóxicos y estado nutricional. La situación nutricional influye sobre la masa y fuerza muscular, por lo que debe ser los más completa posible.
Evaluación funcional: a través de las distintas escalas funcionales, Katz, Lawton, Cruz Roja física.
Datos sociales: características de la vivienda, recursos sociales disponibles
Evaluación psicológica: se detectará la presencia de deterioro cognitivo o depresión, a través de distintos test: mini-examen cognoscitivo, escala de Yesavage.
Recogida de datos
A la hora de analizar e investigar como se produjeron las caídas, deberemos ser lo más exhaustivos posibles en la recogida de datos, teniéndose en cuenta:
Exploración física del paciente
Tras la recolección de datos, pasaremos a la exploración física del paciente. Según el aparato examinado, se hará mayor hincapié en la búsqueda de determinados hallazgos exploratorios. Así en el examen cardiovascular, tomaremos la tensión arterial en decúbito y en bipedestación, se palpará el pulso periférico y carotídeo, y descartaremos la presencia de soplos cardiacos patológicos. En la exploración neurológica se buscará la detección de déficits neurológicos focales, síntomas parkinsonianos, alteraciones sensitivas y cerebelosas. En cuanto a la evaluación del aparato locomotor, debemos de registrar la presencia de deformidades articulares y la amplitud de los movimientos de las mismas, así como la existencia de atrofia o perdida de fuerza muscular. En la exploración de los órganos de los sentidos, debemos evaluar la agudeza y campo visual, la visión cercana, el sistema auditivo,... usando para ello el optotipo de Snellen, el diapasón,... Es considerado que cuando la agudeza visual es menor del 0,4%, existe un alto riesgo de fractura de cadera.
En toda exploración general realizada para la evaluación de caídas, no debe faltar la valoración del equilibrio, de la marcha y de la fuerza muscular de las extremidades inferiores. Para ello existen diferentes pruebas y test que según su puntuación nos hablará de un determinado riesgo de padecer esta patología. Estas pruebas son:
Pruebas para valorar el equilibrio:
Pruebas de fuerza muscular en las extremidades inferiores:
En la exploración de la marcha debemos recoger:
Además de realizar la anamnesis, exploración física y los distintos test mencionados anteriormente, es importante evaluar el entorno en el que se relaciona el paciente. Hay que investigar sobre las características del suelo por el que se desplaza, la iluminación, la existencia de escaleras, el mobiliario de la casa, la adaptabilidad del cuarto de baño.
La realización de pruebas complementarias deberá adecuarse a cada caso concreto, siendo la evaluación clínica quien orientará sobre el tipo de exploración complementaria necesaria. Así es frecuente que se realice:
Última actualización: del 2006
Ana Isabel Hormigo Sánchez. Médico Residente de Geriatría. H. C. San Carlos. Madrid.