
La espina bífida en es una deformación congénita (el niño nace con esta enfermedad) del tubo neural.
El tubo neural es un estrecho canal que padece una serie de transformaciones durante la vida intrauterina, en la tercera y cuarta semana del embarazo, y formará el cerebro y la médula espinal. La espina bífida se produce cuando la parte del tubo neural que formará la médula espinal no se cierra completamente.
Es una malformación grave ya que afecta al sistema
nervioso central (la médula espinal), el
aparato locomotor y es sistema genitourinario. La
afectación del sistema nervioso central produce en un
90% de los casos, hidrocefalia y una pérdida de
sensibilidad y fuerza más o menos importante en función
del nivel de localización del mielomeningocele.

En la actualidad, hay consenso en que esta
malformación se debe a la suma de dos factores: la
predisposición genética y la deficiencia de ácido fólico
antes de la concepción o la alteración de su metabolismo
por fármacos o tóxicos. No es hereditaria. La
posibilidad de tener un niño con alguno de estos
defectos es de 1,8 a 2 por cada 1.000 nacimientos entre
la población general. Si hay antecedentes familiares de
algún tipo de defecto del tubo neural, hay mayor riesgo
de tener un bebé con este defecto.
Tipos de defectos del tubo neural
Esta es la forma más grave de Espina Bífida compatible con la vida, una de las causas más frecuentes de discapacidad física en la infancia, y la más frecuente de vejiga neurógena e intestino neurógeno.
Los estudios científicos explican que si las mujeres en edad fértil consumieran 0,4 mg de ácido fólico al menos 3 meses antes de quedar embarazada y durante el primer trimestre del embarazo, podrían reducir hasta en un 70% la probabilidad de tener un hijo con espina bífida.
El ácido fólico es un tipo de vitamina B esencial para el
organismo. El cuerpo necesita mayor cantidad de
vitaminas en periodos de rápido crecimiento, ocmo el
embarazo y el desarrollo del feto.
Como muchos
embarazos no son planeados, se recomienda a las mujeres
en edad fértil una dieta rica en ácido fólico: verduras
de hoja verde, carne o cereales.

El diagnóstico prenatal de la espina bífida es posible mediante un serie de pruebas que se realizan a la embarazada. Estas pruebas tienen sus limitaciones y algún caso de espina bífida puede no ser identificado:
No hay un tratamiento definitivo para la espina bífida pero si procedimientos que ayudan a minimizar las consecuencias de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente.
Si el defecto se diagnostica intraútero se practica una cesárea electiva para minimizar el riesgo de lesiones añadidas si pasara por el canal del parto.
Lo primero que hay que hacer es el cierre quirúrgico del defecto; con esta intervención quirúrgica no restauraremos el déficit neurológico, pues es imposible, sino prevenimos la infección secundaria del sistema nervioso central. En el caso de que exista hidrocefalia se deberás colocar al bebé una válvula de derivación ventricular.
En el tratamiento posterior se debe reducir al mínimo las deformidades y maximizar las capacidades del niño para promover su autoestima e independencia, evitando la sobreprotección.
En muchos casos necesitan un soporte para su movilidad: muletas, soportes o sillas de ruedas.
En los últimos 40 años con el tratamiento multidisciplinar de estos niños se ha conseguido que el 90% sobrevivan hasta la edad adulta y un 80% tienen una inteligencia normal.
Por otro lado, las discapacidades físicas pueden afectar profundamente el desarrollo emocional y social de un niño. Es importante que los médicos, profesores y padres entiendan las capacidades y limitaciones físicas del niño. Para promover su crecimiento personal, se debe motivar a los pequeños para que sean independientes, participen en actividades con otros niños sin discapacidad y se responsabilicen de su propio cuidado.