La erección es un fenómeno complejo en el que intervienen factores psicológicos, neurológicos, endocrinos, vasculares y musculares. En la erección se ponen en marcha una serie de mecanismos neurovasculares que condicionan un aumento del flujo arterial, una relajación del músculo liso de los cuerpos cavernosos y un descenso del retorno venoso.
Existen tres tipos de erección: de estimulación genital (por contacto o por reflejo), de estimulación central (sin contacto o psicógena) y de origen central (nocturna)
La particular anatomía del pene le confiere la posibilidad de aumentar de tamaño y rigidez durante la erección. El pene está formado por tres componentes cilíndricos: los cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso. Los cuerpos cavernosos están formados por múltiples espacios que, durante la erección se van a llenar de sangre. Actúan además de como reservorio, como unidades contráctiles pues tienen la capacidad de distenderse.
Los estímulos (tacto, vista, recuerdos, olfato ) desencadenan la erección poniendo en marcha al sistema nervioso. Este actúa sobre las arterias de los cuerpos cavernosos haciendo que se dilaten. De esta forma aumenta el flujo de sangre que llega al pene y éste aumenta de tamaño. El llenado de los cuerpos cavernosos hace además que se compriman todas las venas del pene que se encargan de retornar la sangre. Así, mientras dura la erección el pene acumula sangre y no la devuelve. Cuando se produce la eyaculación o cesan los estímulos eróticos, el sistema nervioso manda las señales necesarias para que se contraiga el músculo de las arterias y se abran las venas, de modo que el pene se vacía de sangre perdiendo su rigidez y volviendo a su tamaño.
Última actualización: del 2006
Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.