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Enfermedad periodontal

La enfermedad periodontal es la infección de los tejidos periodontales, es decir, los tejidos que rodean a los dientes para darles sujeción. Realmente, más que de enfermedad periodontal, se habla de enfermedades periodontales. Esto es porque la patología de los tejidos periodontales es diversa, dependiendo de los tejidos concretos que se ven afectados y sabiendo que hay determinadas afectaciones muy específicas y tipificadas.

Existen dos niveles de enfermedad bien diferenciados: la gingivitis y la periodontitis.
  • La gingivitis

La gingivitis es la inflamación de la encía. Suele producirse por presencia de placa bacteriana en el surco gingival o en sus cercanías. La encía, de natural sonrosada y con textura firme "en piel de naranja", pasa a ser lábil, rojiza, más voluminosa, sangrante y fácilmente despegable del diente.

En la gingivitis se produce una invasión bacteriana del surco periodontal, y los gérmenes llegan a traspasar el epitelio gingival. En la encía se desencadena una reacción inflamatoria para evitar el progreso de la infección, por eso aparece inflamada (edema gingival) y sangra con facilidad.

  • La periodontis

La periodontitis supone un grado más avanzado de enfermedad periodontal. En este caso ya se produce una alteración del ligamento periodontal y del hueso alveolar de soporte dentario. Por ello, en este caso, el nivel de sujeción del diente al hueso disminuye en mayor o menor medida, es decir, se produce una pérdida de inserción periodontal.

Gingivitis y periodontitis pueden estar presentes simultáneamente.

La gingivitis es un proceso reversible, es decir, la encía puede volver a la normalidad en las mismas condiciones en las que estaba antes de inflamarse. Sin embargo, el hecho de padecer periodontitis supone ya una pérdida irreversible de la integridad del tejido periodontal del diente, de tal modo que aparecen bolsas periodontales (surcos gingivales anormalmente profundos) o recesiones gingivales (los dientes parecen más largos al perderse "altura de encía"), o ambas.

La periodontitis suele cronificarse en el tiempo y evolucionar por brotes ("a temporadas"). Así, hay períodos en los que no se produce avance de la enfermedad y períodos activos de enfermedad. Uno de los indicadores de la actividad de la enfermedad es el sangrado al cepillarse o al explorar (el profesional) los surcos gingivales.

No suele ser una enfermedad que produzca dolor agudo, debido a lo cual pasa más desapercibida quizás que la caries, teniendo tanta importancia como ésta. En estadios más o menos iniciales sí puede darse el fenómeno de sensibilidad dentaria, debido a la existencia de recesiones gingivales. Al quedar al descubierto la raíz del diente, ésta entra en contacto con el medio bucal, y con el frío o con los alimentos muy dulces o ácidos se tiene una sensación punzante de sensibilidad en el diente afectado. Más a largo plazo, cuando la enfermedad ya está más avanzada, puede haber movilidad dentaria, aparición de espacios entre los dientes, grandes recesiones gingivales, mal aliento y algo más de dolor. Una consecuencia más de la periodontitis avanzada, derivada de la exposición de las raíces dentales, es la incidencia de caries radiculares.

Causa de la enfermedad periodontal

El principal agente causal de las enfermedades periodontales es la placa bacteriana. Cuando esta placa se establece y se calcifica, se hace más nociva y se conoce con el nombre de cálculo, que puede estar visible (es el cálculo supragingival, tártaro o sarro) o "escondido" bajo la encía en el espacio de las bolsas periodontales (cálculo infragingival). El cálculo infragingival constituye la formación más dañina de placa bacteriana para con los tejidos periodontales.

Dentro del grupo de bacterias que componen la placa bacteriana, hay algunas que se han identificado como las más nocivas: Son las bacterias periodontopatógenas. Entre ellas están Actinobacillus actinomycetemcomitans, Porfyromona gingivalis, Prevotella intermedia, Bacteroides forsythus, o algunas espiroquetas.

La principal arma que tenemos para luchar contra la placa bacteriana es una buena higiene bucal, tanto la practicada diariamente por nosotros mismos como la que debe realizarse periódicamente por un profesional.

No obstante, existen también algunos factores que pueden favorecer la evolución de las enfermedades periodontales:

  • Locales:
  • Maloclusión: Los dientes apiñados favorecen el acúmulo de placa y dificultan la higiene dentaria. Cuando los dientes no tienen buenos puntos de contacto unos con otros (contacto interdental) es habitual que se produzca retención de alimentos entre ellos (la persistencia de alimentos en los espacios interdentales deriva en fenómenos de putrefacción que favorecen la activación de la enfermedad periodontal). Una mala función oclusal (contactos entre dientes superiores e inferiores excesivos o no deseables) puede acelerar la pérdida de inserción de los dientes por mini-traumas repetidos cada vez que se mastica. A veces, un diente muy descolocado o una sobremordida muy marcada en los incisivos, pueden ser causa directa de daño en los tejidos de soporte periodontal al chocar constantemente con ellos (trauma oclusal).
  • Respiración bucal: Las mucosas bucales, en general, se resecan. Suele presentarse, cuanto menos, una gingivitis habitual (crónica).
  • Ciertas morfologías dentarias: Algunos defectos de la forma del diente facilitan que se acumule placa en la zona de los cuellos dentarios, que es la más susceptible en relación a los problemas periodontales.
  • Generales: a nivel de todo el organismo, también conocidos como factores sistémicos:
  • Genética: hay algunos individuos con características periodontales (marcadas genéticamente) que los hacen más susceptibles de padecer enfermedades periodontales que otros. La periodontitis que afecta a gente más joven (incluso a niños) suele tener un gran componente genético.
  • Tabaquismo: se ha demostrado la relación entre el consumo habitual de una cierta cantidad de cigarrillos y la mayor prevalencia y gravedad de enfermedad periodontal. Con el tabaco se atenúa la respuesta defensiva contra las bacterias patógenas.
  • Estado hormonal: durante el embarazo o por consumo de determinados sustitutos hormonales puede aumentarse la susceptibilidad a enfermedad periodontal.
  • Carencias nutricionales: sobre todo de vitaminas y proteínas.
  • Estrés: disminuye la cantidad y calidad de higiene oral así como el sistema inmunitario en general.
  • Enfermedades sistémicas / síndromes: como la diabetes o el síndrome de Down.
  • Envejecimiento: los ancianos, por múltiples factores asociados a la vejez, son más susceptibles a enfermedad periodontal. Además, la periodontitis es una enfermedad "acumulativa", pues cuando evoluciona, lo hace irreversiblemente.

Existen algunas variedades especiales de esta enfermedad, con características bastante definidas, como son la periodontitis del adulto, las periodontitis de comienzo temprano, la GUNA y la PUNA.

La periodontitis del adulto, que es la periodontitis más habitual, es una entidad que aparece en adultos de más de treinta años, y que evoluciona lentamente (a lo largo de años). Está en relación directa con la presencia de cálculo.

Las periodontitis de comienzo temprano son, como su nombre indica, periodontitis que afectan a individuos jóvenes (lo cual es poco habitual en la periodontitis). Son individuos con una predisposición genética para la enfermedad periodontal, y a veces sufren la enfermedad sin gran cantidad de placa bacteriana. La evolución de la enfermedad en estos pacientes suele ser más rápida y más difícil de controlar.

La GUNA y la PUNA son las iniciales de Gingivitis y Periodontitis Ulcero-Necrotizante Aguda. Como hemos dicho, en las gingivitis no hay pérdida de inserción de los dientes, que sí hay en las periodontitis. Necrosis significa muerte de tejidos, que en este caso se refiere a las papilas (encías interdentales), que desaparecen (en sacabocados) y en ese espacio quedan úlceras. Estas formas de enfermedad periodontal se relacionan claramente con mala higiene bucal, tabaquismo y estrés.

La enfermedad periodontal es, junto con la caries, una de las dos patologías más importantes del medio bucal. Es una patología de alta prevalencia en la población y, dejada a su libre evolución, es causa de potenciales diseminaciones infecciosas y de pérdida de dientes (y hueso maxilar de sujeción), pero es preciso saber que la evolución de esta patología se puede parar y con ello conservar una buena dentadura.

Última actualización: del 2006

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Dr. Juan Pedro Moreno Fuxá
Licenciado en Odontología, Master en Odontología UCM por la Universidad Complutense de Madrid.
Profesor asociado al Master y Pregrado UCM.
Vicente González-Costa Muñoz
Licenciado en Odontología, especialista en Ortodoncia y profesor en la URJC y UAX.
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.

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