Es una infección de útero, trompas y ovarios e incluso peritoneo (peritonitis) debida a una infección bacteriana ascendente desde el tracto genital inferior.
Está causada por gérmenes que se transmiten con las relaciones sexuales, siendo el más frecuente la Chlamydia trachomatis, seguida por el gonococo.
Se han identificado como posibles factores de riesgo para la Enfermedad inflamatoria pélvica:
No obstante, los anticonceptivos orales pueden considerarse un factor de protección de la emfermedad, disminuyendo su incidencia al proporcionar mayor viscosidad al moco cervical, lo que dificulta la posible entrada de gérmenes.
El síntoma más frecuente es el dolor abdominal bajo, que suele asociarse a fiebre y leucorrea.
Se han identificado unos criterios mayores y menores de EIP de cara a su diagnóstico:
El diagnostico de Enfermedad inflamatoria pélvica requiere la presencia de todos los criterios mayores y al menos 1 de los menores.
La exploración laparoscópica, que es el método diagnóstico más seguro, está indicada si hay dudas sobre éste o si fracasa el tratamiento médico.
El tratamiento ideal es la prevención de las Enfermedades de Transmisión Sexual. El principal objetivo terapéutico es aliviar el dolor y lograr mantener la funcionalidad de las trompas. Se recomienda la administración de antibióticos. La cirugía se reserva para las infecciones severas que ponen en peligro la vida de la paciente y para la corrección de las posibles complicaciones.
La secuela más frecuente es dolor pélvico (50 %), y la más grave es la esterilidad de origen tubárico (25 %)
Última actualización: del 2006
Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.