Lesiones pruriginosas (que producen picor) cuyas características varían según sean agudas, subagudas o crónicas, siendo ésta última la más frecuente.
La dermatitis atópica aguda se manifiesta como enrojecimiento, descamación, exudación (salida de líquido desde el interior de los vasos sanguíneos) y aparición de microvesículas en la piel. Las formas subagudas y crónicas dan lugar a pieles secas, descamadas, con pliegues muy marcados y engrosamiento. Además los niños con dermatitis atópica presentan los llamados estigmas atópicos, características físicas típicas de la atopia, como suele afectar a niños con antecedentesfamiliares de enfermedades alérgicas como la polinosis, el asma alérgico y la rinitis alérgica. Con el paso del tiempo entre el 30 y el 50% de estos niños presentarán asma alérgico o polinosis. La dermatitis atópica suele remitir al llegar a la adolescencia.
Para lograr un adecuado control de esta enfermedad resulta útil conocer los factores que la agravan como la humedad, los cambios bruscos de temperatura, el estrés y el cansancio, el contacto con lana, acrílicos, plumón o piel, la cercanía a perros, gatos y conejos, la exposición a polvo, el alcohol, el sudor, etc...
En el tratamiento de la dermatitis atópica se emplean:
- Baños cortos con aceite de alquitrán y emulsiones mejor que jabones.- Aplicación de cremas hidratantes y emolientes, sin perfumes ni alcohol, tras el baño. También se usa vaselina, parafina líquida y cremas de alquitrán (éstas últimas sólo en la zona alterada y durante escaso tiempo).
- Antihistamínicos orales (en comprimidos), los cuales disminuyen el picor y suelen producir cierta sedación, siendo ideal su administración antes de dormir.
- Corticoides tópicos de baja, media o alta potencia durante tiempo limitado y en las zonas que indique el pediatra, para así evitar los efectos adversos asociados.
- Inmunomoduladores tópicos, mucho más seguros que los corticoides.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.