Uno de los dolores más comunes, más intensos y de más difícil control es el dolor de muelas. La odontalgia o dolor de muelas aparece en general de manera repentina y limita enormemente la capacidad de actuación de la persona que lo padece.

Los dolores de muelas se producen a causa de una estimulación de la raíz nerviosa por agentes térmicos, mecánicos o químicos, que irritan el nervio y el cerebro lo percibe como un estímulo doloroso intenso, de inicio o bien brusco o bien insidioso, y que va en aumento.
Estos dolores pueden estar originados por diversas causas, algunas de ellas ajenas a la patología odontológica. En general son debidos a una pulpitis, una inflamación de la cavidad pulpar del diente, parte interna de la pieza dental donde se hallan los vasos sanguíneos y las terminaciones nerviosas. Las causas más habituales de dolor de muelas son:

El dolor de muelas es un dolor constante, sordo, intenso y que presenta crisis de aumento de la intensidad del dolor. Existen diversos factores que pueden agravar el dolor de muelas, como son los alimentos excesivamente fríos o calientes, los dulces o la masticación intensa.
En ocasiones la odontalgia se puede acompañar de otros
síntomas que pueden dar una pista del origen del mismo,
como puede ser gingivorragia (sangrado de las encías),
dolor a nivel del oído, mucosidad abundante y espesa o
fiebre.
Ante un dolor de muelas intenso se debe solicitar cuanto antes una visita con el odontólogo para que examine la pieza dental dolorosa y pueda, una vez determinada la causa, realizar un tratamiento adecuado. Y es que, en caso de no tratarlo, se pueden afectar los tejidos circundantes, causando problemas graves a nivel de la boca, la cara o el cuello. Pero mientras no se acude al dentista:

Al acudir al dentista, éste podrá
determinar si la causa es traumática o infecciosa y, por
lo tanto, realizar el tratamiento adecuado. En caso de
tratarse de una pulpitis puede que la realización de un
empaste baste para mejorar el dolor. Si hay infección
pero sin haberse formado un absceso, se iniciará
tratamiento antibiótico. De haberse formado ya un
absceso, el dentista drenará el contenido purulento del
mismo, pautará tratamiento antibiótico y reparará la
pieza dental. En caso de haberse producido una
afectación importante de la muela, el dentista realizará
una exodoncia o extracción dental tras el inicio de la
cobertura antibiótica. Tras la actuación del dentista,
los analgésicos o los AINE ayudarán a calmar el
dolor.
Es importante recordar que la prevención siempre es mejor
que el tratamiento, por lo que una correcta higiene
bucal y una dieta adecuada disminuyen el riesgo de
infecciones bucales, caries, gingivitis y dolores de
muelas. Cepillarse los dientes tres veces al día,
utilizar la seda dental y los colutorios, y evitar los
alimentos ricos en azúcares ayudará a prevenir la
intensa molestia que supone sufrir un dolor de muelas.