La disfunción eréctil es un problema más habitual de lo que nuestra sociedad actual quiere reconocer. Se cree que la infertilidad es disfunción eréctil ¿conocemos realmente la disfunción?
Disfunción eréctil es la dificultad para obtener y mantener una rigidez peneana suficiente que permita una relación sexual satisfactoria con penetración.
El término disfunción eréctil (DE) se refiere únicamente a las alteraciones relacionadas con los fallos de rigidez peneana. Hay que entender que existen otras funciones sexuales que pueden verse afectadas o no en los pacientes con disfunción eréctil, como la líbido o deseo sexual, la eyaculación o emisión del semen, el orgasmo o sensación placentera que acompaña la eyaculación.
La erección es un proceso fundamentalmente neurovascular, en el que tras estímulos erógenos (visuales, táctiles, olfatorios, etc.) se desencadenan desde el cerebro unos reflejos nerviosos que a través de la médula espinal y los nervios peneanos provocan una dilatación delas arterias del pene y una relajación del tejido eréctil, que permite que éste se llene de sangre como una esponja. El pene crece en tamaño y las venas que evacuan su sangre son comprimidas, por la presión sanguínea, contra la pared interna de la capa rígida que rodea al tejido eréctil (túnica albugínea), consiguiéndose de esta forma la rigidez.
La erección es proceso fisiológico multifactorial que requiere la integridad de todos los sistemas implicados, arterial, cavernosos, venoso, neuronal, hormonal y psicológico. se distinguen dos tipos fundamentales de Disfunción eréctil según su causa: cuando el problema nace de un conflicto psicológico y no existen alteraciones orgánicas, hablamos de disfunción eréctil psicógena siendo sus causas más frecuentes el stress, la ansiedad, los problemas de pareja, etc. y cuando el fallo es secundario a una causa física hablamos de Disfunción eréctil orgánica. Habitualmente los pacientes que presentan una Disfunción eréctil orgánica asocian un componente psicógeno, porque el síntoma suele crear inseguridad, miedo anticipado, disminución de la autoestima, que magnifican el problema.
Entre las causas orgánicas, las más frecuentes son las derivadas de las alteraciones vasculares (hipertensión arterial, arterioesclerosis, cardiopatía isquemia...) Todos los factores de riesgo vascular como son: el aumento de colesterol, la obesidad, el tabaquismo, el alcoholismo, el stress, etc., están directamente implicados. También pueden alterar la erección determinados tratamientos médicos (antihipertensivos, psicofármacos, hormonas), ciertos tipos de cirugía y de radioterapia, como las utilizadas para tratar el cáncer de próstata, vejiga y recto, enfermedades neurológicas como la esclerosis en placas, neuropatías, accidentes cerebrovasculares, etc., prácticamente casi todas las enfermedades sistémicas, insuficiencia cardiaca, hepática o renal, traumatismos, fundamentalmente los pelvianos y peneanos. Mención especial merece la diabetes mellitus ya que más de la tercera parte de estos pacientes padecen disfunción eréctil. La incidencia de la disfunción eréctil aumenta con la edad, probablemente en relación a la mayor frecuencia de estas enfermedades implicadas en los pacientes ancianos
Para el diagnóstico de la disfunción eréctil esa muy importante una exhaustiva historia clínica y sexual, donde se recojan detalladamente todos los antecedentes, además de un completo examen físico. Estos datos orientan con mucha frecuencia la etiología del proceso.
También se deben realizar pruebas complementarias básicas (análisis de sangre y orina, estudios hormonales, estudios radiológicos, etc.) y algunas exploraciones específicas que orienten y confirmen el origen de la disfunción eréctil. Entre éstas las más frecuentemente utilizadas empleadas son el test de inyección cavernosa, en el que se inyecta una sustancia vaso dilatadora dentro del tejido eréctil y se observa la respuesta (en individuos sanos debería provocar erección); esta misma prueba puede completarse asociando un estudio ecográfico que valora el flujo de los vasos peneanos cuando son estimulados por el vasodilatador; el estudio de las erecciones nocturnas mediante monitorización del pene con un aparato que registra las variaciones en rigidez y diámetro durante el sueño. Un registro nocturno normal puede descartar alteraciones orgánicas.
Para su tratamiento, siempre que sea posible, se debe corregir la causa de la disfunción eréctil, modificando tratamientos médicos, compensando déficit hormonales, tratamiento de enfermedades sistemáticas, tratamientos psico o sexológicos, etc.
Última actualización: del 2007
Dr. Ángel Silmi Moyano