Decía el Prof. Grande Cobian que "lo que no engorda es lo que se queda en el plato". La dieta adelganzante o como se recomienda decir hoy en día "las normas alimentarias", deben ser variadas, equilibradas en principios inmediatos (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y pactadas con la persona que la va a realizar para llegar a conseguir los objetivos propuestos.

Otro aspecto importantísimo a tener en cuenta es la motivación para poder llevar a buen término esos propósitos.
Entre estas motivaciones pueden estar:
Por todo ello es necesario modificar los hábitos de vida (evitando la vida sedentaria, aumentando el ejercicio físico y aprendiendo a comer saludablemente) y olvidarse de las dietas y métodos "milagrosos", muchas veces totalmente perjudiciales y sin ningún valor científico, que corren de boca en boca y que son practicados por los que el Prof. Moreno Esteban ha denominado como "adelgazarines", personas sin escrúpulos que lo único que negocian es con la buena fe y la credulidad de los pacientes (nunca mejor dicho) engañándoles con falsas esperanzas de pérdidas espectaculares de peso en un tiempo mínimo.
Tomando el magnífico artículo del ya citado Prof. Moreno y colaboradores, me permito enumerar una serie de dietas "milagro" que han surgido en los últimos años, basadas en la utilización de los alimentos de manera errónea y, a veces, de forma dañina para la salud, incluso con el resultado de muerte, como la dieta de la proteína líquida que produjo 60 muertos en EE.UU. o la dieta "rica en grasa y embutidos", visado para el infarto, la dieta "macrobiótica" la del "plátano", la del "pomelo rosa", la dieta de la "Clínica Mayo", la de la "bailarina Erna Carise", que se anunciaba como eficaz, divertida y alcohólica, la de los "astronautas", la de "Victoria Principal", la de "Rafaella Carra" y tantas otras, que veremos en los epígrafes siguientes.
Dr. Carlos de Gorospe Pérez-Jáuregui
Última actualización: del 2006