Para afrontar el otoño con energía es fundamental
prestar atención a la dieta. Sólo así podremos
disfrutar de todo lo que nos ofrece.
Ya estamos sumidos de nuevo en la rutina y en un día a
día repleto de actividades. Si al estrés laboral y
familiar le sumamos el cambio de tiempo que suele
acompañar a la estación se hace evidente que debemos
reforzar nuestro organismo. La alimentación es
una de las principales bazas a tener en cuenta, pues
sólo si nos nutrimos correctamente seremos capaces de
hacer frente a los compromisos y a los posibles
trastornos derivados del estrés o de los cambios de
temperatura. Toma nota.
La importancia del hierro
Entre los nutrientes que no pueden faltar en estos
días está el hierro, imprescindible para gozar de
energía. Pero, ¿por qué su carencia se traduce en
cansancio y debilidad? El motivo es que se trata de un
mineral que se utiliza de forma constante en nuestro
cuerpo. Cada día se pierde una cierta cantidad
(alrededor de 1 mg como media, mayor en las mujeres en
edad fértil), que debe reponerse mediante la
alimentación habitual pero que, en muchos casos, no se alcanza.
- Funciones básicas: destaca su participación
en la síntesis de hemoglobina, proteína que ayuda a
transportar oxígeno a todas las células corporales,
y la mioglobina, proteína que sirve como reservorio
de oxígeno para las células musculares. Del mismo
modo, el hierro ayuda en diferentes reacciones
metabólicas, favorece la prevención de infecciones y
otorga resistencia física. Si la dieta no
proporciona el suficiente, se puede producir anemia,
fatiga, dolor de cabeza, insomnio, disminución en la
concentración intelectual, dermatitis o menor
resistencia a las infecciones.
- Principales fuentes: a pesar de que el hierro
abunda en la mayor parte de los alimentos, tanto de
origen animal como vegetal, su ingesta media puede
resultar demasiado baja. El problema está en la
dificultad de absorción a nivel intestinal y en que
el grado de asimilación depende del tipo de hierro,
que puede ser hemo, u orgánico (la carne y el
pescado son sus principales fuentes) y no hemo, o
inorgánico (en legumbres, verduras, frutos secos y
cereales integrales). Para facilitar su absorción es
conveniente consumirlo junto con vitamina C, ya que
puede duplicarla o incluso triplicarla. Añadir limón
o perejil a las legumbres, o acompañar el pescado o
la carne con pimientos en ensalada es una buena
idea. También el cobre la favorece (se encuentra en
frutos secos, germen de trigo, levadura de
cerveza…). Otra recomendación sería combinar los dos
tipos de hierro en una misma comida (carne y
legumbres, por ejemplo).
Otros nutrientes básicos para sentirse con energía
Además del hierro, en casos de fatiga y apatía (y para
prevenirlos) debemos asegurarnos de que nuestra dieta
aporte todos los nutrientes necesarios:
- Vitaminas del complejo
B: tienen su principal efecto en el
sistema nervioso central. Se encuentran en alimentos
integrales, legumbres… También podemos obtenerlas a
partir de algunos suplementos como la levadura de
cerveza, germen de trigo, jalea real… Y las verduras
de hoja verde son una buena fuente de ácido fólico
(vitamina B9) que, junto con el hierro, es crucial
para evitar las anemias por carencia de nutrientes.
- Proteínas: garbanzos,
judías, lentejas… además de contener vitaminas del
complejo B son una excelente fuente de proteínas,
indispensables para el buen funcionamiento de los
músculos y el organismo en general. Es importante
combinar legumbres y cereales para obtener la mejor
combinación de aminoácidos y proteínas de alto valor
nutritivo. El pescado también tiene proteínas y
cinc, que ayuda a las defensas.
- Vitamina C: limón,
naranja, kiwi, frambuesa… son muy ricos en vitamina
C, que combate la apatía física y la fatiga. Es una
de las vitaminas esenciales, y necesitamos ingerir
una cantidad mínima de ella para mantener la salud.
Participa en más de 300 funciones corporales, entre
las que destaca su poder antioxidante, su cualidad
para reforzar el sistema inmunitario, mantener los
mecanismos de coagulación y de obtención de energía
a nivel celular, y su capacidad para favorece la
absorción del hierro. Hay que tener en cuenta que
esta vitamina se destruye en pocos minutos, por lo
que los zumos de frutas deben consumirse en menos
de 30 minutos y desaparece en los alimentos
excesivamente cocinados.
- Otros antioxidantes: la uva negra y algunas
bayas del bosque, como las moras, contienen un
tanino, el resveratrol, un antioxidante que en
diversos estudios ha demostrado efectos protectores
del sistema cardiovascular, efectos que están
pendientes de confirmación. Otros muchos productos
de temporada presentan el característico color
anaranjado de los precursores de la vitamina A (o
betacaroteno), que también tiene efecto
antioxidante, entre otros. Así el maíz, la calabaza,
el boniato, la granada y el caqui son alimentos que
son interesante para consumir ahora, ya que están en sazón.
- Hidratos de carbono complejos: pan, pasta,
arroz… son los pilares de una dieta equilibrada y,
por tanto, no deberían faltar en un plan de
alimentación anti-fatiga, ya que son los encargados
de suministrar energía de forma prolongada. Es más,
éstos deberían constituir la base del aporte
energético, lo que implica priorizarlos y limitar,
en cambio, el de los hidratos de carbono simples,
como el azúcar, bollería, dulces…
Por contra, es importante reducir el consumo de café, ya
que si bien la cafeína posee efectos estimulantes, éstos
tienen una duración limitada y pasajera, y a largo plazo
se puede mostrar un efecto contrario, produciendo fatiga.
ALGUNAS PROPUESTAS DIETÉTICAS REVITALIZANTES
Bebe más agua
El cuerpo necesita hidratarse, por eso resulta
fundamental beber agua (unos dos litros diarios).
Además, ayuda a eliminar las toxinas acumuladas y mejora
la función renal. A lo largo de la jornada se aconseja
beber como mínimo unos ocho vasos de agua. También nos
benefician las infusiones, caldos y zumos de frutas,
siempre que sean naturales.
Sí al desayuno energético
Para afrontar la jornada repletos de energía nada mejor
que tomar un vaso de zumo de naranja recién exprimido,
con el que cubriremos las necesidades diarias de
vitamina C. Es una bebida ideal para formar parte del
desayuno otoñal que, además, debería contener una ración
de cereales (tostadas de pan integral con mermelada, por
ejemplo) y algún lácteo (un vaso de leche, un yogur o
queso fresco).
Más zumos de frutas: tanto a primera hora del día
como en cualquier momento son una fuente básica de
vitaminas, enzimas y micronutrientes indispensables.
Podemos exprimir las granadas como si fuesen naranjas,
partiéndolas por su ecuador y presionándolas con
exprimidor manual.
Tomar cada día entre 5 y 10 frutos secos:
almendras, avellanas, nueces... Podemos incluirlos en el
desayuno, en la ensalada o en los postres. Sus proteínas
y ácidos grasos esenciales son imprescindibles. También
podemos incluir otro tipo de semillas oleaginosas, entre
ellas las de lino (ricas en ácidos grasos omega-6) o las
de sésamo (semilla muy rica en calcio), así como las
pipas de calabaza y de girasol.
ALIMENTOS DE TEMPORADA
Estos meses el mercado se llena de nutritivos alimentos.
Aprovecha sus beneficios, disfruta con su sabor y no
dejes pasar la temporada.
- Setas: por su sabor y
textura son muy apreciadas en la cocina, pero además
poseen proteínas, vitaminas y propiedades
medicinales. Son muy pobres en hidratos de carbono
(aunque más que las hortalizas), con un pobre
contenido calórico. Son ricas en micronutrientes
como el yodo, fósforo, cobre, hierro y precursores
de la vitamina D y vitamina B. Las setas chinas y
japonesas parece que tienen efectos potenciadores de
la inmunidad, efecto que está pendiente de ser
demostrado en diversos estudios clínicos.
- Castañas: se
caracterizan entre los frutos secos por su
abundancia de almidón y su pobre contenido en
grasas. De ahí que constituyan una fuente de energía
muy válida. Además aportan potasio, magnesio, hierro
y fósforo. También son ricas en las antioxidantes
vitaminas C y E. Asadas resultan una delicia para el paladar.
- Calabaza: su carne es un verdadero tesoro
nutricional pues proporciona buenas cantidades de
betacaroteno y vitaminas C y E, implicadas en el
mantenimiento de la función de la retina y la
agudeza visual. Gracias a su riqueza en potasio
ayuda al control de la tensión arterial, y además
resulta digestiva y contiene pocas calorías. Es
ideal para preparar cremas y tartas.
- Boniato: es un alimento muy rico en
nutrientes antioxidantes (betacaroteno y vitamina
C). Además, abunda en magnesio, hierro, fósforo y
calcio. Aunque se trata de un alimento calórico
debido a sus azúcares, no aporta grasas y sacia
mucho, por lo que en realidad evita que se coma más
cantidad de otros alimentos menos equilibrados.
Además, se digiere con facilidad.