La gran mayoría de los cánceres de mama son descubiertos por las mujeres que los padecen, mediante un cuidadoso examen que requiere tiempo y cierta práctica.
Inspección:
Consiste en una sencilla inspección visual de sus senos. Para realizarla sitúese ante un espejo y obsérvelos con atención con sus brazos en tres posiciones: Brazos colgando, en la cintura y por encima de la cabeza. Compare ambos pechos, busque alteraciones en su contorno, bultos, durezas, retracción del pezón o la piel, ulceraciones, eczemas o secreción de la leche aunque nunca se haya lactado.
Es muy recomendable realizar la autoexploración una vez al mes a partir de los 18 años. Es importante hacerlo cuando ya ha desaparecido la congestión hormonal producida por la regla, una semana después de finalizar ésta. En periodos de embarazo o cuando ya no hay menstruación conviene realizarla cada mes, eligiendo un día fijo que sea fácil de recordar.
Debe realizarse primero de pie y luego tumbada, para que los músculos estén relajados. Coloque una almohada bajo el hombro y apoye la nuca en el mismo antebrazo de la mama que va a examinar. Es importante reconocer las características norales de las glándula y dividir esquemáticamente la misma en cuatro cuadrantes:
Con los dedos de la mano contraria a la mama a explorar, presione suave pero firmemente trazando al menos tres círculos alrededor del pezón, empezando desde el más alejado y terminando por el más cercano, siempre en el mismo sentido.
En la misma posición tumbada debe presionar sobre la axila de manera más firme que en el caso anterior, tratando de localizar algún posible bulto.
Observe si existe secreción al presionar el pezón entre los dedos pulgar e índice. Después levante éste junto con la areola para comprobar si existe una buena movilidad adherencia. Es frecuente que en el autoexamen l amujer encuentre áreas más dolorosas o nódulos palpables que deben ser motivo de una consulta médica.
Última actualización: del 2008
Dr. Ángel de Benito Cordón