De los 3 a los 4 meses, los lactantes comienzan a interesarse por el mundo que les rodea, más allá de sus padres o del alimento. Este cambio de intereses no supone un rechazo hacia los progenitores, sino la expresión tangible de la maduración neurológica que está experimentando el bebé.
Por un lado, el bebé se muestra más interesado por las novedades que le rodean, centrándose menos en sus padres, incluso cuando le están alimentando. Por otro lado, los momentos de interacción con los adultos allegados (prefieren a los conocidos antes que a los extraños, los distinguen perfectamente) son auténticos intercambios de información sin usar palabras. Esta sensación de comprender al lactante y verse respondido por él supone una de las mayores fuentes de felicidad en esta etapa de desarrollo.
Los padres observan en su hijo expresiones de alegría, de sorpresa, de interés, de enfado, de miedo, de disgusto,... que están en consonancia con la situación que esté viviendo el bebé. Se ven imitados en sus gestos por el lactante, detectan actitudes de escucha en ellos y se sienten respondidos por sus vocalizaciones y balbuceos. Cuando los padres dejan de mirar al lactante, éste intenta captar de nuevo su atención moviéndose hacia ellos, intentando tocarlos, emitiendo sonidos,... Lloran enojados si no lo consiguen.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.