La dermatitis o eczema es una enfermedad de la piel caracterizada por la inflamación y el picor. No tiene una única causa, y puede tener desencadenantes internos o externos. Es un problema muy frecuente, en especial en los países desarrollados. No es contagiosa.
En general, los eczemas se clasifican en endógenos (de causa interna o no identificable) y exógenos (debidos a causas externas).
Endógenos: La dermatitis atópica o eczema
atópico es un problema muy frecuente en el mundo
desarrollado. Su frecuencia va en aumento en paralelo
con otras enfermedades de naturaleza alérgica como la
rinitis alérgica, el asma, o las alergias alimentarias.
• El eczema dishidrótico o dishidrosis se
manifiesta como vesículas o ampollas que pican mucho, y
pueden aparecer en las palmas y la cara lateral de los
dedos de las manos, y también en la planta de los pies.
Sus desencadenantes no son únicos, y no son del todo
identificables. En algunos pacientes la dishidrosis
aparece como reacción ante el sudor o el calor. En
otros, los brotes ocurren en épocas de estrés emocional.
Exógenos: La dermatitis irritante de contacto es
un problema muy frecuente en profesiones que someten las
manos a un continuo lavado con jabones o detergentes.
Por ello se ha denominado también “dermatitis del ama de
casa”. El eczema se produce por un daño químico directo
a la piel, sin un mecanismo de alergia.
• La
dermatitis alérgica de contacto está provocada por
sensibilización alérgica en las personas predispuestas.
Existen numerosas sustancias capaces de provocar alergia
de contacto. El diagnóstico se realiza mediante pruebas
de alergia específicas (pruebas epicutáneas).
• El
eczema asteatósico o eczema craquelé está provocado por
sequedad de la piel. La causa más frecuente es el uso de
jabones o detergentes no adecuados, y la falta de
hidratación de la piel. Es especialmente frecuente en
personas de edad avanzada.
• Dermatitis atópica es
la forma de dermatitis más frecuente. Afecta sobre todo
a niños, y sus causas descansan en dos alteraciones: por
un lado, un defecto de hidratación de la piel que la
hace más sensible, y por otro, un aumento de la
sensibilidad alérgica manifestada en ocasiones también
en los bronquios (asma alérgica), la mucosa de la nariz
(rinitis alérgica) y el tubo digestivo (alergias
alimentarias). La dermatitis atópica es especialmente
frecuente en la infancia, y se manifiesta por eczemas
que afectan a los pliegues de los brazos y las rodillas,
la cara y otras zonas del cuerpo. Por regla general, la
dermatitis atópica mejora con la edad, excepto los casos
de dermatitis atópica del adulto, una enfermedad que
puede llegar a ser grave y extremadamente invalidante.
• Síntomas
Todos los tipos de eczema tienen un síntoma común:
el picor. Además, la piel muestra alteraciones variables
que van desde la piel roja (eritema), a la descamación,
la formación de zonas rugosas o rascadas, y la aparición
de granitos o ampollas con agua en su interior.
• Diagnóstico
En general un dermatólogo puede reconocer el
eczema a simple vista, aunque a veces tenga que recurrir
a una biopsia de la piel (toma de muestra cutánea y
examen al microscopio) para diferenciarlo de otras
enfermedades. En el caso de algunos eczemas exógenos
como la dermatitis de contacto alérgica, el diagnóstico
completo y la identificación de los desencadenantes se
hace mediante pruebas de alergia. La prueba se denomina
prueba del parche o epicutánea. Consiste en provocar
reacción ante diferentes sustancias pegando un parche
con ellas en la piel. La batería de pruebas estándar, de
24 sustancias, incluye los desencadenantes más
frecuentes en nuestro medio (metales, gomas,
medicamentos, tintes, perfumes, conservantes, etc.).
Existen además baterías de pruebas más específicas según
la sospecha en cada caso individual.
• Tratamiento
Medidas generales en el tratamiento del
eczema
El primer tratamiento se dirige al control
de las causas, como la sequedad en las dermatitis
asteatósicas, que debe tratarse mediante el uso de
jabones adecuados y cremas hidratantes. En las
dermatitis de contacto alérgicas, aprender a evitar el
contacto con los desencadenantes es la base del
tratamiento. El control del eczema y de sus síntomas se
basa en el empleo de muy diversos medicamentos:
corticoides tópicos u orales, antihistamínicos,
inmunomoduladores tópicos, o medicamentos reservados
para casos más graves, como la ciclosporina A. Muchas
formas de eczema también pueden responder a la
fototerapia (tratamiento mediante rayos
ultravioleta).
Medidas específicas en el
tratamiento de la dermatitis atópica
El niño
atópico sufre de piel seca. Su piel no retiene
correctamente el agua, y las medidas básicas deben tener
como objetivo cuidarla e hidratarla. Se recomienda:
• Evitar los baños excesivos, con agua muy caliente, los
jabones o detergentes en exceso, el contacto con lana y
fibras artificiales (lycra, tergal, nylon).
• El
niño debe bañarse sin esponja ni manopla, y sin frotar
la piel. Hay que secar al niño suavemente, sin
frotar.
• Hidratar la piel inmediatamente después
del baño (no esperar) con una crema emoliente adecuada,
aprovechando el momento para aplicar el tratamiento que
indique el médico sobre las áreas afectas.
• Es
recomendable no usar suavizante en exceso para lavar al
ropa.
• Son niños “calurosos”. Hay que evitar el
calor y el sudor. Ropa suave, ligera.
• Evitar el
calzado deportivo durante muchas horas. Mejor calzado
aireado y calcetines de algodón para evitar la
sudoración excesiva de los pies.