Depurarse tras las fiestas
Después de las fiestas navideñas, en las que algunos
hemos puesto a prueba a nuestro sistema digestivo, llega
el momento de restablecer la normalidad en las comidas.
LO QUE DEBES SABER
- Seguir una alimentación ligera y saludable
substituyendo las grasas, los azúcares y el alcohol
por alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales,
de bajo aporte calórico y propiedades depurativas,
nos ayudará a volver a la normalidad.
- Comer sin prisas, beber mucha agua y evitar
alimentos grasos y azucarados son algunos de los
consejos que facilitarán la digestión.
- Realizar actividad física moderada entre tres y
cinco días a la semana ayudará a quemar las calorías
que hayamos consumido de más e incluso nos permitirá
reducir peso.
¿Cómo volver a la normalidad?
Si las comidas de estas fechas han sobrepasado con creces
nuestras necesidades de nutrientes, si se han sucedido
una tras otra las comidas y cenas de celebraciones y
compromisos, si nos hemos excedido con los dulces y las
grasas gracias a los turrones, polvorones, etc. y hemos
bebido de más con la excusa de regar las comidas o cenas
con un buen vino, y brindar con cava o champagne… ¡es
hora de volver a la normalidad! Antes de ello,
por eso, nos convendría una ligera “limpieza”, que de
una tregua al sistema digestivo.
La recomendación es seguir, durante unos días, una
alimentación ligera y saludable en la que sustiyamos las
grasas, los azúcares y el alcohol por alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales, con un bajo aporte calórico y, a poder ser, con
propiedades depurativas. A continuación, explicamos cómo.
Hábitos dietéticos
Debemos tener en cuenta una serie de consejos para
facilitar una buena digestión, siempre y especialmente
después de días de haber hecho trabajar al sistema
digestivo más de la cuenta.
- Comer sin prisas: se recomienda comer
masticando bien los alimentos, tomándose el tiempo
necesario para no ingerir muy deprisa la comida, en
ambiente relajado y tranquilo.
- Consumir alimentos frescos: aunque hay
hábitos para todos los gustos, lo habitual en las
fiestas navideñas suelen ser los menús a base de
caldos y sopas, guisos, salsas… y postres dulces. En
cambio, solemos dejar un poco olvidados los
alimentos frescos y sanísimos como las frutas y las
verduras. Éstos, sobre todo si los consumimos en
crudo, nos proporcionarán vitaminas y minerales que
no podemos conseguir con productos procesados o con
otro tipo de alimentos. Además, aportan fibra que
nos ayuda a regular el tránsito intestinal.
- Evitar alimentos grasos o azucarados: este
tipo de alimentos siempre deben representar un
aporte puntual en nuestra dieta. Si durante unos
días han pasado a ser los protagonistas debemos
evitarlos durante unos días tratando de equilibrar
la ingesta.
- Escoger preparaciones ligeras y digestivas:
para contrarrestar el exceso de grasas y de
alimentos proteicos (carnes, pescado, mariscos…)
optemos por cocciones sencillas, poco grasas y
fáciles de digerir, así como alimentos con las
mismas características. Preparaciones a base de
verduras y cereales integrales, y cocciones como el
vapor, la plancha, la parrilla, el papillote, etc.
- Realizar ingestas frecuentes y de poco
volumen: con el objetivo de deshabituarnos a las
comidas copiosas propias de las fiestas navideñas,
es preferible que optemos por realizar cinco comidas
al día, evitando que la del mediodía y, sobre todo,
la cena sean demasiado abundantes.
- Beber suficiente agua: después de unos días
en que ha aumentado el consumo de bebidas
alcohólicas, refrescos, etc. debemos recordar que la
bebida más aconsejable siempre es el agua, necesaria
en múltiples procesos del organismo. El agua nos
ayuda a eliminar productos que nuestro cuerpo no
necesita y, por tanto, cubre una función depurativa
que resulta siempre imprescindible y especialmente
después de algún exceso. Cabe destacar que se
aconseja un consumo diario de unos dos a dos litros
y medio de agua.
- Evitar la retención de líquidos: para
conseguir un mejor drenaje podemos optar por
alimentos y bebidas que estimulan la diuresis como
las verduras en general, y en particular la
alcachofa, la cebolla, etc., e infusiones como el té
rojo, el diente de león, la cola de caballo...
Y NO TE OLVIDES DEL EJERCICIO
Aunque lo ideal sería practicarlo de forma regular y no
descuidarlo durante las fiestas, si no teníamos ese
hábito o bien lo hemos olvidado unos días es el momento
de ponerse manos a la obra.
Realizar actividad física moderada entre tres y cinco días a la semana nos
ayuda a tonificar la musculatura, mejora el riego
sanguíneo y disminuye el riesgo de padecer enfermedades
cardiovasculares. Además nos ayudará a quemar las
calorías que hayamos consumido de más e incluso nos
permitirá reducir peso.
ALIMENTOS ALIADOS
- Piña y papaya: ambos
tienen enzimas proteolíticas, es decir, que nos
ayudan en la digestión de las proteínas y, por
tanto, contribuirán a aligerar nuestras digestiones.
- Alcachofa:destaca por sus propiedades como alimento
diurético, colerético (estimula la creación de la
bilis) y por sus beneficiosos sobre el hígado. (Para
saber más sobre la alcachofa: link al contenido
Alcachofa, la famosa aliada de las dietas).
- Pescado azul (sardina, boquerón, salmón, atún…) y
nueces: tras días en que posiblemente hayamos
abusado de alimentos ricos en grasas saturadas y
colesterol, debemos reintroducir alimentos ricos en
ácidos grasos omega 3 que ayuden a equilibrar la
balanza del colesterol, incrementando el llamado
colesterol bueno (HDL).
- Cereales integrales (pasta, arroz, pan…) y legumbres
(garbanzos, lentejas, judías, soja…): después de
tener los alimentos ricos en fibra un tanto
olvidados, recordemos el papel beneficioso que
ejercen sobre el tránsito intestinal, entre otras funciones.
EJEMPLOS DE MENÚS
Ésta es una pauta-guía que se debe modificar según las
necesidades personales y que muestra algunos ejemplos
que podemos tomar como referencia a la hora de elaborar
nuestros menús de estos días:
Desayuno:
- Una pieza de fruta fresca.
- Un lácteo desnatado: es una fuente de calcio y
proteínas con pocas grasas.
- Un farináceo integral (pan o tostadas o cereales):
fibra con pocos azúcares.
Ejemplos: Un kiwi, un vaso de leche desnatada y
cereales integrales (copos de avena, muesli multicereales…)
Una naranja,
un batido de soja enriquecido en calcio y pan integral tostado.
Media mañana:
- Una pieza de fruta fresca: nos aportará fibra,
vitaminas, minerales, agua…
Ejemplos: una manzana o dos o tres mandarinas.
Comida:
- Verdura u hortaliza (ensalada, verdura al vapor,
crema o puré de verduras): debe ser el plato principal.
- Farináceo (pasta o arroz o patata o legumbre), sin
cremas o salsas grasas.
- Proteína (carne o pescado o huevo): poca cantidad y
a la plancha, parrilla u horno sin salsas ni grasas añadidas)
- Grasas (aceite de oliva virgen extra): máximo dos cucharadas.
- Una pieza de fruta fresca.
Ejemplos: Ensalada verde variada + lomo de
merluza a la papillote con verduritas y arroz salvaje +
papaya
Brócoli al vapor con
patata + pechuga de pollo a la plancha con un tomate
aliñado + una pera.
Ensalada
completa: ensalada tibia de legumbres con huevo duro +
una rodaja de piña.
Media tarde:
- Un lácteo (yogur desnatado o queso fresco o leche desnatada)
- Un puñadito de frutos secos (nueces o avellanas o
almendras): proporcionan fibra y ácidos grasos insaturados.
Ejemplos: yogur desnatado con dos almendras y dos
nueces o queso fresco con dos avellanas y dos nueces.
Cena:
- Verdura u hortaliza (ensalada, verdura al vapor,
crema o puré de verduras)
- Grasas (aceite de oliva virgen extra): máximo una cucharada.
- Un lácteo (yogur desnatado o queso fresco o leche desnatada).
Ejemplos:Crema de verduras
(calabaza, calabacín…)+ tarrina individual de queso
fresco.
Alcachofas al microondas
(ver receta en Alcachofa, la famosa aliada de las
dietas) + yogur desnatado.
Parrillada de verduras + kéfir.
Nota: esta propuesta es orientativa y, por tanto, no
se ajusta a todos los casos y necesidades.
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Mercè Gonzalo
Especialista en Nutrición y Dietética
Nutricionista consultora de Advance Medical