En el recién nacido se da, de forma habitual y por inmadurez, una excesiva respuesta vasomotora al frío, siendo aún más frecuente en los prematuros. Esto se traduce en la aparición de un veteado reticular rojo-azulado, evanescente, en casi toda la superficie cutánea, cuando se expone a estos niños a bajas temperaturas ambientales.
El cutis marmóreo desaparece con el recalentamiento y se resuelve definitivamente cuando el niño crece, sin necesidad de tratamiento alguno.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.