Durante la gestación existen una serie de cuidados personales que es importante atender. Las secreciones de las glándulas sebáceas y sudoríparas aumentan de forma extraordinaria, con lo cual los baños y duchas de todo el cuerpo deben constituir una práctica diaria. El agua estimula la circulación de la piel y sirve de relajante general, si la piel se reseca, puede utilizarse algún tipo de crema hidratante, deben evitarse las soluciones de alcohol.
La embarazada, muchas veces puede verse sorprendida por una rápida y exagerada caída del cabello. Desgraciadamente poco o nada puede realizarse al respecto. Los preparados vitamínicos, que por otra parte casi siempre son recomendados en la consulta, no consiguen mas que aliviar la acentuada fragilidad y aspereza del cabello.
La alimentación durante el embarazo debe responder a la sobrecarga que este supone para el organismo materno, procurando un aporte calórico adecuado y suficiente para garantizar el desarrollo fetal. Hay que recomendar aquellos alimentos que sean de fácil asimilación y eviten la aparición de complicaciones. La dieta en líneas generales, además de variada, debe ser equilibrada y suficiente.
La embarazada sana, durante los tres primeros meses de gestación, puede y debe continuar con el mismo régimen alimenticio que siguiera previamente. Es de desear, no obstante, que haga unas cinco comidas al dia, aunque ello pueda resultar extraño. Un segundo desayuno y una ligera merienda ayudan a mantener un nivel uniforme de glucosa en sangre a la vez que limitan los excesos en las principales comidas.
En lo que se refiere al ejercicio deportivo, se proscribirán todas las actuaciones con carácter competitivo. El tenis, el esquí, la equitación, el motociclismo y la gimnasia con aparatos no son recomendables, sin embargo la natación, la marcha y los ejercicios gimnásticos suaves sirven para mantener una óptima condición física y deben practicarse.
Es norma general que la gestante continúe desempeñando su trabajo habitual, siempre y cuando éste, por su dureza, no le produzca una fatiga excesiva. Son también especialmente inadecuados los trabajos que requieran contacto con sustancias potencialmente tóxicas como el plomo y el benzol, o que expongan un peligro de radiaciones.
En cuanto el tabaquismo, parece estar claro, por los numerosos estudios realizados en los últimos años, que guarda una relación directa con el nacimiento de niños con bajo peso. Los hijos de grandes fumadoras (veinte o mas cigarrillos día) suelen pesar 200-300 gr menos que los de las no fumadoras. Por ello se recomienda con insistencia la suspensión de este habito durante la gestación, o al menos la reducción drástica del consumo de cigarrillos. Se ha comprobado que la nicotina dificulta la oxigenación materna y disminuye la circulación sanguínea por la placenta y que también puede actuar directamente sobre el corazón y los vasos fetales.
Con el alcohol ocurre algo parecido: desde la sangre materna, éste, atraviesa fácilmente la placenta y llega al feto. Se ha observado en casos extremos, el nacimiento de niños con escaso desarrollo y una cabeza excesivamente pequeña y no son infrecuentes los retrasos físicos y psíquicos en su evolución posterior (síndrome alcohólico fetal). El recién nacido de madre alcohólica puede presentar además un síndrome carencial agudo, al igual que acontece con "el hijo don", el hijo de una madre drogadicta. En estos casos se produce una depresión de los centros nerviosos con temblores espontáneos, convulsiones y otros signos de evidente agitación. Tanto el alcoholismo como los casos de toxicomanías son absolutamente perjudiciales para el desarrollo de la vida intrauterina. Nada se puede objetar, sin embargo a un pequeño vaso de vino en las comidas o a una botella de cerveza en los ratos de ocio.
Una especie de pudor mal entendido hace silenciar a muchas parejas esta pregunta en el consultorio médico. Conviene aclarar criterios. En general no hay ningún motivo de peso por el que suspender o restringir la actividad sexual durante el embarazo.
Algunos investigadores han considerado que el orgasmo es capaz de desencadenar contracciones uterinas con el consiguiente peligro de aborto o partos prematuros. Fundados quizás en esta sospecha, es por lo que únicamente a aquellas pacientes con antecedentes de este tipo se les recomienda una prudente abstinencia sexual. Si es aconsejable la limitación de practicas sexuales en las últimas cuatro semanas del embarazo, por el peligro que entraña una prematura rotura de la bolsa de aguas. Fuera de estas situaciones, no se puede emitir ninguna otra advertencia en contra.
Última actualización: del 2006
Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.