La piel de los niños es delicada y no debe descuidarse su atención. Resulta fundamental la higiene diaria y los frecuentes cambios de pañal.
En el baño es mejor no aplicar los jabones directamente sobre la piel del bebé, sino en el agua o en la esponja, sobre todo al principio. Conviene que dichos jabones no contengan alcohol o perfumes si se van a usar con niños con piel atópica. Con las colonias se rociará levemente la ropa del bebé, no su piel.
Vigilar cuándo es necesario cambiar el pañal, ya que es imprescindible para evitar las dermatitis en esa zona, tan típicas de los meses fríos, en que la frecuencia de cambio de pañal disminuye. Se debe limpiar con suavidad y sin friccionar, para luego secar la zona y aplicar polvos de talco u otros polvos especiales para bebé (favorecen que la piel se mantenga hidratada y minimizan la fricción)
En pieles secas y descamadas es útil la aplicación de cremas emolientes y, en caso de formarse fisuras o erosiones, puede ayudar el uso de vaselina y pomadas (cremas más grasas).
Las uñas deben mantenerse cortas y sin suciedad bajo ellas puesto que pueden transportar gérmenes que infecten la piel al penetrar en ella gracias al rascado.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.