
La costra láctea es una erupción descamativa e inflamatoria del cuero cabelludo. Afecta principalmente a los recién nacidos, aunque puede aparecer en niños mayores.
Es un estado descamativo donde las células de la piel del
cuero cabelludo crecen muy deprisa. No se sabe la causa
exacta de esta afectación pero los últimos estudios
médicos apuntan a que pudiera ser el inicio de la
dermatitis atópica en el recién nacido. No se ha
encontrado, hasta el momento ningún factor
desencadenante de la costra láctea.
Anteriormente
se catalogaba a la costra láctea como una dermatitis
seborreica únicamente.
El bebé con costra láctea no tiene apenas molestias. Es
un problema estético, no da fiebre y no es una causa de
malestar.
El síntoma principal es la descamación
seborreica del cuero cabelludo. Aparecen escamas
amarillentas y grasientas. En ocasiones puede aparecer
un picor ligero.
En algunos bebés la descamación
se extiende por las cejas, la frente, las pestañas,
detrás de las orejas y las mejillas.
El Pediatra
diagnostica la costra láctea en la exploración rutinaria
del bebé.
Es muy recomendable utilizar vaselina o aceites vegetales (almendras u oliva) para ablandar las costras durante 20 ó 30 minutos antes de lavar el cabello; después hay que aclarar muy bien y cepillar suavemente el cabello para retirar, en lo posible, las escamas.
Hay que lavar el cabello a diario y utilizar productos específicos para la costra láctea del bebé. A medida que las escamas se vayan ablandando se irán retirando con suavidad.
La mayoría de los casos son leves y la costra láctea desaparece en los primeros meses de vida.
Tan sólo en los casos muy extensos o graves el Pediatra puede prescribir un tratamiento antiinflamatorio más específico, como son los corticoides. Este tipo de tratamientos tan agresivos no son lo más frecuente, por lo que siempre han de ser valorados por el médico.