La alimentación durante la lactancia debe ser equilibrada, variada y suficiente para cubrir los requerimientos nutricionales.
Se recomienda fraccionar la alimentación en 4-5 tomas diarias para asegurar las demandas y elegir alimentos con mayor calidad nutritiva (altos en vitaminas, minerales y, bajos en energía o calorías).
Realizar un desayuno completo. Para ello es necesario una ración de lácteos (yogur o queso o leche), un farináceo (pan o cereales de desayuno o galletas simples) y una fruta (entera)
Realizar un tentempié ligero a media mañana (tostadas con queso fresco o fiambre de pavo, yogur con un puñado de frutos secos, yogur y una pieza de fruta, ).
Un consumo diario de lácteos (yogur, leche, queso). Es aconsejable 3-4 raciones diarias para lograr el aporte suficiente en calcio y fósforo. Además, estos alimentos también contienen vitamina D, lactosa y proteínas que favorecen la absorción del calcio.
Una ración de lácteos equivale a: 1 vaso de leche (250cc) o 2 yogures o 40 gr de queso curado o 80-100gr de queso fresco.
Consumir a diario farináceos y elegir la opción integral (pan, arroz, patata, pasta, legumbres) para aumentar la cantidad de fibra.
Consumir un mínimo de 5 raciones de fruta y vegetales al día, con la finalidad de asegurar las demandas de fibra, minerales y vitaminas. Se recomienda 3 raciones de frutas y 2-4 de verduras o ensaladas (cruda y cocida como plato principal o acompañamiento).
Una ración de fruta equivale a: una pieza mediana (120-200gr de fruta) y una ración de vegetales a equivale a: un plato (200gr)
Introducir proteínas de alto valor biológico en la alimentación diaria (pescado, carne o huevo). Además estas proteínas son fuentes ricas en hierro hemo, que absorbemos mejor que el hierro no hemo, propio de los vegetales. Se recomienda 2 raciones diarias.
Una ración de carne, pescado y huevo equivale a: carne (80-100gr), pescado blanco y azul (150-200gr), pollo (100gr), huevo (2 unidades tamaño pequeño)
Beber entre 2 o 3 litros de agua diaria, ya que es el principal nutriente de la leche materna. Las frutas, verduras, hortalizas, las sopas y purés también contienen agua y, contribuyen a la ingesta hídrica.
Se debe evitar el abuso de condimentos fuertes o ciertos alimentos (col, espárragos, ajo, cebolla, ). Éstos pueden transferir el sabor a la leche.
Suprimir el consumo de alcohol porque inhibe la absorción de nutrientes y pasa a la leche materna
Evitar el consumo de bebidas excitantes o estimulantes (café, té, refrescos con cafeína,..), por pasar a la leche y producir irritabilidad.
Controlar el estrés en la madre. Un alto nivel puede reducir el volumen de la leche.