El tabaco y los contaminantes atmosféricos inhalables (dióxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ozono, etc...) son irritantes de la vía aérea que favorecen y/o aumentan la tos, las sibilancias y la bronquitis.
Los hijos de madre fumadora durante el embarazo son un 10% más pequeños que los hijos de madre no fumadora. Si además respiran el humo del tabaco durante los primeros meses de vida se acrecenta el riesgo de presentar el síndrome de muerte súbita del lactante (enlace a 1.1.7.5). Los niños en cuyos domicilios se fuma, es decir, los niños fumadores pasivos habituales, presentan con mayor frecuencia enfermedades respiratorias y derrames en el oído medio.
En las zonas urbanas, además de los vehículos a motor, las fábricas pueden ser importantes fuentes de intoxicación en los niños por la emisión de plomo, benceno, amianto, etc...
En las zonas rurales los contaminantes más habituales son los pesticidas (parecen asociar aumento del desarrollo de leucemia en los niños) y el humo desprendido de la quema de madera y carbón.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.