La conjuntivitis neonatal es el enrojecimiento del ojo del recién nacido causada por irritación, infección u obstrucción del lagrimal.
La presencia de ojos pegajosos con legaña se inicia al tercer o cuarto día de vida; en la mayoría de casos tan solo es necesario una exhaustiva limpieza con suero fisiológico y una gasa.
Infecciosa
Obstrucción del lagrimal
Irritativa
Es la más grave de las conjuntivitis neonatales. Puede aparecer durante la primera semana de vida. En la mayoría de los casos son producidas por bacterias de la flora normal del canal del parto (estreptococo y estafilococo). En estos casos más leves tan solo se observa una secreción ocular más espesa pero sin inflamación del ojo. El tratamiento consiste en aplicar una pomada antibiótica y la limpieza de los ojos con suero fisiológico.
Las infecciones más graves son las producidas por el Gonococo y la Chlamydia tracomatis. El recién nacido se infecta al pasar por el canal del parto. Los síntomas son la presencia de ojos rojos, párpados inflamados y una secreción purulenta (como pus) o sanguinolenta.
Las conjuntivitis infecciosas neonatales deben ser tratadas con antibióticos porque, de no ser así, pueden ocasionar secuelas en el ojo del bebé. En función de la gravedad de la infección también pueden utilizarse antibióticos endovenosos.
También debe ser tratada con antibióticos la madre y su pareja.
Los virus que causan el herpes genital y labial (Herpes Virus Simple) también pueden causar una conjuntivitis grave en el recién nacido. El bebé se infecta durante el parto.
En los casos en los que se sospeche una infección grave se realizará un cultivo de las legañas para confirmar qué tipo de bacteria origina la conjuntivitis.
En algunos casos el conducto lagrimal del recién nacido puede estar obstruido (tapado) de manera que las lágrimas del ojo no pueden eliminarse adecuadamente. En las obstrucciones de lagrimal se deben realizar masajes en la zona que queda entre el ojo y la nariz. Si no se resuelve la obstrucción, puede ser necesaria la cirugía.
Algunos recién nacidos pueden presentar una irritación de los ojos causada por la pomada o las gotas antibióticas que se aplican en la sala de partos. Es una afección leve que se resuelve sin tratamiento ni secuelas.
Para prevenir la conjuntivitis neonatal en todos los hospitales se aplica una profilaxis ocular nada más nacer el bebé, con un colirio o pomada antibiótica.
Se recomienda realizar una cesárea cuando la madre presenta lesiones de herpes genital activas en el momento del parto.
Es importante el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual en la embarazada para prevenir la conjuntivitis neonatal grave.
Si el recién nacido presenta legañas muy espesas, purulentas o sanguinolentas e hinchazón y enrojecimiento de los párpados.
Si al lactante le llora el ojo constantemente (epífora) debe ir al Pediatra para descartar una obstrucción de lagrimal.