Esta entidad dolorosa es el resultado de la impactación en el tracto urinario superior de una litiasis (lo mas habitual) u otro elemento obstructivo como un coagulo.
Comienza con un dolor brusco que va incrementándose paulatinamente y que se irradia de forma característica a la fosa iliaca, a los labios mayores en caso de mujeres y a testículo en el caso de varones. Este dolor va acompañado de agitación, micciones frecuentes y necesidad de ir a orinar de forma rápida por necesidad de urgencia, nauseas y vómitos y ocasionalmente puede haber una parada del ritmo intestinal por irritación local.
Para el diagnóstico pueden ser necesarias las siguientes pruebas:
El tratamiento inicial esta basado en el control de los síntomas con analgésicos y antiinflamatorios y comprobar que no existen signos de alarma que nos puedan indicar la necesidad de tomar una actitud agresiva en el tratamiento de esta entidad, entre estos signos se encuentran la fiebre, con obstrucción urinaria, los signos de infección sistémica y el dolor que no cede a los analgésicos convencionales, este tipo de situaciones nos pueden llevar a considerar de forma urgente la posibilidad de colocar un sistema de drenaje urinario para solucionar temporalmente la obstrucción, este drenaje puede ser el denominado doble j, un catéter externo o una nefrostomia.
La localización de piedras puede tener lugar en cualquiera de los puntos del tracto urinario, como a nivel renal, a nivel ureteral o a nivel vesical, decir que la litiasis vesical no tiene las mismas causas que las otras dos ya que en esta ultima están involucrados factores obstructivos como la hiperplasia benigna de próstata, o problemas funcionales que determinan una deficiente eliminación miccional dejando residuos vesicales de orina que favorece la precipitación de elementos minerales y por lo tanto la formación de litiasis a ese nivel.
Última actualización: del 2006
Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.