El endometrio lo componen las células
del interior de la cavidad uterina. El endometrio sufre,
merced a la actuación de las hormonas del folículo
ovárico y del cuerpo lúteo, una serie de
modificaciones importantes destinadas a albergar el
huevo en caso de que se produzca la fecundación. En el
endometrio se distinguen dos capas: la basal y la
funcional, la cual es la que se descama en cada menstruación.
Paralelamente a las fases del ovario, se
diferencian en el endometrio dos fases bien definidas:
de proliferación y de secreción.
- Proliferación: dado que se
considera que el ciclo comienza el primer día
de la menstruación, la fase de proliferación
se inicia por la descamación del endometrio.
Esta se produce en un periodo variable de tiempo
y de forma fragmentaria, de manera que, en cada
momento, la eliminación corresponde a zonas
distintas del endometrio. Básicamente prolifera
el endometrio a lo largo de dos semanas,
diferenciando dos capas, la llamada superficial,
la cual es más compacta y la profunda o esponjosa.
- Secreción: después de la
ovulación y durante unas pocas horas, el
endometrio disminuye de espesor, toda la mucosa
parece encogerse por la disminución de la
secreción hormonal causada por el colapso del
folículo. Durante esta fase aumentan
considerablemente de tamaño las glándulas del
endometrio, dando lugar a un aumento en el
grosor del endometrio el cual estará cubierto
por el moco secretado por las glándulas antes
mencionadas. Por fin, si no se ha producido un
embarazo, la capa superficial del endometrio se
desmorona y se producen pequeñas hemorragias
que se irán extendiendo, dando lugar a la menstruación.