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Canal Salud

Bebé ( 0 - 1 año)

Crecimiento y desarrollo

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Capacidad de comunicación con el entorno

El recién nacido y su capacidad de comunicación con el entorno.

El recién nacido percibe diferentes estímulos por sus órganos sensoriales que, aunque no funcionan al máximo rendimiento, aportan importante información al bebé que le permitirá elaborar respuestas (como girar la cara hacia los sonidos)

Tras el parto, se da un período inicial, de unos 40 minutos, en que el recién nacido está alerta e interacciona con su entorno, éste se sigue por otro período de somnolencia. Así irán alternándose sucesivamente fases de vigilia con fases de sueño, aunque el período de alerta más prolongado, en los primeros días de vida, es el inmediatamente posterior al nacimiento.

El recién nacido es capaz de orientar su cabeza hacia los sonidos, con preferencia por las voces dulces y suaves. Su visión es deficiente, puesto que son miopes. Su distancia focal es de 20-30 cm, aproximadamente la distancia entre la mama y la cara de la madre. Sienten predilección por las caras a la hora de dirigir su mirada.

También es capaz de girar la cabeza de un lado a otro cuando está tumbado boca abajo, aunque la cabeza cuelga cuando lo tomamos en suspensión ventral (con el abdomen del recién nacido sobre la palma de nuestra mano y el bebé mirando hacia abajo). Acostado boca arriba, su posición es algo flexionada y rígida.

Reflejos del recién nacido.

Los reflejos que podemos explorar en el recién nacido son, entre otros:

  • Reflejo de prensión palmar: al rozar la palma de la mano con un objeto, el lactante cierra la mano alrededor de dicho objeto, oprimiéndolo con fuerza.
  • Reflejo de prensión plantar: El roce de la planta del pie provoca la flexión plantar del mismo (la planta del pie se incurva y los dedos se flexionan hacia abajo)
  • Reflejo de succión (coordinado con la deglución desde la semana 3 de vida intraútero): todo lo que se introduce en la boca del recién nacido éste lo succiona con fuerza.
  • Reflejo de Moro: la extensión súbita de la cabeza provoca un movimiento de "abrazo".
  • Reflejo tónico del cuello: al girar hacia un lado la cabeza del bebé, que estará tumbado boca arriba, extenderá el brazo del lado al que mira la cara, y los miembros del lado opuesto quedarán flexionados (posición de luchador de esgrima)
  • Reflejo de Galant o de incurvación del tronco, con el que el niño evita los roces en los laterales de la espalda.
  • Reflejo de la marcha: al tomar al bebé en posición vertical,suspendido de las axilas, y aproximar sus pies a una superficie firme, éste realizará los movimientos de dar pasos.

Última actualización: del 2006

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Marta Bueno Barriocanal.
Licenciada en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid.
Médica Residente de Pediatría en el Hospital Universitario de Getafe.
@ y @ Contenidos y Consultoría S.L.

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