El recién nacido percibe diferentes estímulos por sus órganos sensoriales que, aunque no funcionan al máximo rendimiento, aportan importante información al bebé que le permitirá elaborar respuestas (como girar la cara hacia los sonidos)
Tras el parto, se da un período inicial, de unos 40 minutos, en que el recién nacido está alerta e interacciona con su entorno, éste se sigue por otro período de somnolencia. Así irán alternándose sucesivamente fases de vigilia con fases de sueño, aunque el período de alerta más prolongado, en los primeros días de vida, es el inmediatamente posterior al nacimiento.
El recién nacido es capaz de orientar su cabeza hacia los sonidos, con preferencia por las voces dulces y suaves. Su visión es deficiente, puesto que son miopes. Su distancia focal es de 20-30 cm, aproximadamente la distancia entre la mama y la cara de la madre. Sienten predilección por las caras a la hora de dirigir su mirada.
También es capaz de girar la cabeza de un lado a otro cuando está tumbado boca abajo, aunque la cabeza cuelga cuando lo tomamos en suspensión ventral (con el abdomen del recién nacido sobre la palma de nuestra mano y el bebé mirando hacia abajo). Acostado boca arriba, su posición es algo flexionada y rígida.
Los reflejos que podemos explorar en el recién nacido son, entre otros:
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.