El recién nacido debe realizar su primera toma poco después del nacimiento (casi todos lo hacen a las 46 horas). Posteriormente, la alimentación será a demanda (cuando el niño tenga hambre), pero sin dejar pasar más de 3 ó 4 horas entre tomas y no prescindiendo de las tomas nocturnas durante los primeros 15 a 20 días de vida (si el niño está dormido y han transcurrido más de 4 horas se le despertará para amamantarle). El tiempo que transcurre de una toma hasta que el bebé vuelve a tener hambre es muy variable de un niño a otro y de un momento a otro del día en el mismo niño (su estómago tarda en vaciarse entre 1 y 4 horas).
Transcurrida la primera semana de vida los niños suelen hacer entre 6 y 9 tomas al día, de unos 80 a 90 ml de leche cada una. Durante esta semana suelen perder peso, pérdida que cesa a lo largo de la segunda y que se recupera y supera en la tercera semana.
La ingesta de leche en cada toma va aumentando por semanas:
Al mes de edad, generalmente no se despiertan para las tomas nocturnas y el horario de comidas es regular (unas 6 tomas al día).
Posteriormente:
Entre el 4º y 6º mes se inicia la alimentación complementaria, lo que supone la reducción gradual del aporte de leche según aumentamos la cantidad administrada de los otros alimentos. Este es el momento en que muchas madres inician el destete o cese de la lactancia materna, aunque otras continúan hasta los 12 o más meses de vida.
El tiempo dedicado a vaciar cada mama es también muy variable, oscila entre 4 y 20 minutos, en cualquier caso el 50% de la leche se obtiene en los dos primeros minutos y el 90% en los cuatro minutos iniciales. No se debe retirar al lactante de la mama, sino esperar a que él mismo se aparte, cuando esté satisfecho. Hasta establecer una correcta pauta de amamantamiento, el bebé debe mamar de los dos pechos en cada toma (así vacía ambos y se ven estimulados por igual) Posteriormente puede vaciar un pecho distinto en cada tetada, alternándolos. Si las mamas producen exceso de leche podemos dar los dos pechos al lactante, sin vaciar ninguno de ellos, con lo que disminuirá la producción de leche.
Es importante ayudar al bebé a expulsar gases tras la tetada (justo después de finalizada y a los 5 minutos) y dentro de la misma tetada, al cambiar de un pecho al otro. Se colocará al niño erguido y apoyado sobre el hombro de la madre o padre, mientras se le masajea o palmea la espalda, hasta que eructe.
Última actualización: del 2006
Marta Bueno Barriocanal.