Supone el tumor sólido más frecuente del adulto joven con 3-6 nuevos casos cada 100.000 hombres y cada año. Representa el 1.5% de las neoplasias del varón y el 5% de los tumores urológicos. El 10% tiene como antecedente una criptorquidia (testículo no descendido) previa. Afecta de forma bilateral a ambos testículos en un 3% de los casos y el pico de edad de mayor incidencia se establece según el tipo de tumor testicular en torno al los 30-40 años.
Existen unos factores de riesgo conocidos como: la presencia de criptorquidia, síndrome de Klinefelter y la presencia de tumores familiares.
Existen varios tipos de tumores en estas localizaciones entre los que se encuentran los siguientes tipos:
En los niños es mas frecuente el tumor de saco vitelino, entre los 20-30 años el coriocarcinoma. De los 25-30 años el carcinoma embrionario o el teratocarcinoma. Entre los 30-40 años el seminoma y por encima de los 50 los linfomas con afectación secundaria de los testes.
La clínica de este tipo de patología consiste normalmente en la aparición a la palpación de un nódulo indoloro testicular, ocasionalmente puede aparecer dolor escrotal intenso por hemorragia o necrosis y ocasionalmente incluso dolor lumbar. En un 10% de los casos la clínica es similar a de la orquiepididimitis, en un 5% aparece la denominada Ginecomastia que consiste en un aumento del tamaño de la mama, si la evolución es relativamente rara puede haber perdida de peso.
El diagnostico se basa en la clínica anteriormente explicada y en la realización de una serie de pruebas: Marcadores tumorales: ß BHG, este marcador se eleva en el 100% de los coriocarcinomas, en el 50% de los carcinomas embrionarios y en el 10% de los seminomas. La Alfa feto proteina se encuentra elevada en el 60% de los tumores no seminomatosos. Ecografía escrotal: con ella, se objetiva el tamaño de la lesión así como su extensión a estructuras vecinas. TAC toracoabdominopélvico es fundamental para averiguar si hay afectación a distancia.
Las opciones de tratamiento son variables, pero casi siempre y de forma más o menos invariable todo el proceso terapéutico comienza con la extirpación del testículo (orquiectomía). Posteriormente si no hay afectación a distancia y está claramente localizado dentro del testículo.
Radioterapia: se considera como posibilidad de tratamiento tras la orquiectomía en el seminoma.
Linfadenectomía Retroperitoneal: se realiza para intentar el control de la enfermedad residual metastásica en los ganglios que están en una zona anatómica llamada retroperitoneo. Esta modalidad de tratamiento solo se realiza cuando aparecen masas en el retroperitoneo tras la quimioterapia. Quimioterapia: para los tumores avanzados, existen muchos protocolos con distintos agentes quimioterápicos.
Última actualización: del 2006
Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.