A pesar de ser el 3-4º en frecuencia de los tumores ginecológicos, sin embargo representa la primera causa de muerte por los mismos. Afecta a 1 de cada 70 mujeres, y su incidencia aumenta con la edad, siendo su frecuencia máxima entre los 65-80 años.
El diagnóstico precoz es difícil, por lo que generalmente al diagnostico suele estar avanzado, siendo en tal caso la supervivencia a los 5 años de sólo el 18 %.
Se han identificado diferentes factores de riesgo (nuliparidad, antecedentes familiares, edad) y de protección (síndrome del ovario poliquístico, anticonceptivos orales, histerectomía y la ligadura tubárica) asociados al cáncer de ovario.
Los "tumores epiteliales " representan el 75 % de todos los tumores de ovario y el 95 % de los malignos. Engloba:
Los "tumores germinales" suponen el 25 % de los tumores ováricos, siendo los más frecuentes en mujeres jóvenes. El teratoma quistito maduro o quiste dermoide, que supone el 90 % de los casos, produce alfafetoproteina y es benigno. El resto son malignos:
Los "tumores de los cordones sexuales" representan el 5 % de los tumores del ovario.
El tumor de Krukemberg se define como la metástasis ovárica de un tumor de origen digestivo, y representa el 10 % de los tumores ováricos.
La clínica del cáncer de ovario es poco específica, lo que favorece su diagnostico tardío. Los síntomas más frecuentes son la hinchazón y el dolor abdominal, pudiéndose asociar a sangrado genital.
La ecografía transvaginal es la técnica más efectiva en el diagnostico del cáncer de ovario. Si bien el diagnostico definitivo es histológico. Pudiendo ser de utilidad la tomografía axial computerizada y la resonancia magnética en el estudio de extensión.
El tratamiento inicial del cáncer de ovario es siempre quirúrgico, que además permite una perfecta estadificación de la enfermedad. El tratamiento se realiza mediante laparotomía, e incluye:
Última actualización: del 2006
Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.