Es un tumor maligno que afecta al tejido mamario a 1 de cada 8 mujeres.
Existen varios tipos de cáncer de mama:
Se han identificado diferentes factores de riesgo en relación con el cáncer de mama:
Los principales síntomas del cáncer de mama que requieren rápida valoración por un médico son:
Los síntomas de enfermedad avanzada son dolor óseo, pérdida de peso, inflamación de un brazo y ulceración cutánea
Estos cambios deben ser valorados por el médico que de forma complementaria llevará a cabo:
El objetivo del tratamiento es tratar adecuadamente el cáncer y evitar la recurrencia, ya sea local o a distancia (metástasis), y en aquellos casos no curables diseminados es mejorar los síntomas y prolongar la supervivencia.
La cirugía puede consistir sólo en extracción del tumor (tumorectomía), o de la mama (mastectomía) parcial, total o radical, por lo general asociándose con la extracción de uno o más ganglios linfáticos de la axila, y pudiéndose utilizar procedimientos para encontrar los ganglios linfáticos a los que más probablemente se ha diseminado el cáncer (ganglios centinela).
Se puede llevar a cabo radioterapia del tumor, de la mama, de la pared torácica o a otros tejidos que se conoce o se sospecha queden con afectación tumoral.
La quimioterapia se utiliza para ayudar a eliminar las células cancerosas que aún puedan quedar en la mama o que ya se hayan diseminado a otras partes del cuerpo.
Se utiliza terapia hormonal con tamoxifen (antiestrógeno), especialmente en las mujeres con cánceres de mama que presentan receptores para estrógeno o progesterona en su superficie.
Una nueva clase de medicamentos denominados inhibidores de la aromatasa han demostrado ser tan buenos o posiblemente mejores que el tamoxifen en mujeres con cánceres de mama en la etapa avanzadas.
Los índices de supervivencia de cinco años para los individuos con cáncer mamario que reciben el tratamiento apropiado oscilan entre el 7 y el 95 %, según el estadio tumoral.
Los ganglios linfáticos axilares son la vía principal de diseminación para llegar al resto del cuerpo, de tal forma que su afectación afecta significativamente el pronóstico. Así, la tasa de recurrencia después de mastectomía + linfadenectomía axilar oscila entre el 5 y 25 %, según no haya o exista afectación ganglionar axilar
El autoexamen de mamas, así como el examen clínico de las mamas por parte de un profesional entrenado y la mamografía son las tres herramientas para la detección temprana.
La autoexploración mamaria se debe hacer de forma mensual la semana siguiente al período menstrual si la persona tiene 20 años o más.
Los exámenes clínicos regulares por parte de un profesional de la salud se recomiendan al menos cada tres años para mujeres mayores de 20 años de edad, y de forma anual a partir de los 40 años.
La mamografía es la forma más efectiva de detectar precozmente el cáncer de mama, recomendándose su realización de forma anual a todas las mujeres de 40 o más años. Para aquellas mujeres con factores de riesgo, entre los que se cuenta la historia de familiares cercanos con cáncer, las mamografías anuales deben comenzar a realizarse 10 años antes de la edad que tenía el pariente afectado al momento de su diagnóstico.
La mastectomía preventiva, que es la extirpación quirúrgica de una o ambos mamas, es una opción para prevenir el cáncer de mama en mujeres de muy alto riesgo, especialmente en mujeres a quienes ya se les practicó una mastectomía parcial por esta enfermedad, mujeres con una fuerte historia familiar de cáncer de mama y aquellas que presentan mutación de genes p53, BRCA1 o tienen el gen BRCA2.
Última actualización: del 2006
Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.