El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y crecen de manera ordenada, mientras que las células cancerosas no lo hacen. Éstas continúan creciendo y desplazando a las células normales. Aunque existen muchos tipos de cáncer, todos tienen en común un crecimiento incontrolable de las células.
En España se diagnostican cada año 15.000 nuevos casos y actualmente ya se manejan cifras que indican que una de cada 16-18 españolas tendrá un cáncer de mama. En la franja de edad de 45-55 años, el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de nuestro país, por delante del cáncer de pulmón.
La mayoría de las mujeres que padecen un cáncer de mama no tienen ninguno de los factores de riesgo descritos para la enfermedad, y no todas las mujeres con factores de riesgo la desarrollarán. Los factores de riesgo del cáncer de mama son:
Edad: la mayoría de los casos son en mujeres mayores de 50 años.
Género femenino: las mujeres tienen 100 veces más riesgo de cáncer de mama que los hombres.
Edad de la primera menstruación y de su primer embarazo.
Antecedentes familiares: aproximadamente un 5% de las pacientes con cáncer de mama tienen mutaciones genéticas que se ha demostrado que aumentan el riesgo de cáncer de mama.
Antecedente personal de cáncer de mama: una mujer que tenga cáncer en una mama tiene mayores probabilidades de tener un nuevo cáncer en la otra mama o en otro lugar de la misma mama.
Consumo de alcohol: las pacientes consumidoras de bebidas alcohólicas tienen mayor riesgo de cáncer de mama.
Dieta rica en grasas y obesidad: parece tener un aumento de incidencia de cáncer de mama.
La prevención se basa en la detección precoz del cáncer de mama realizando las revisiones periódicas por el médico especialista. Cuanto antes se detecte un cáncer de mama más probable es que el tratamiento pueda servir para curarlo.
El síntoma típico del cáncer de mama es la masa palpable en el pecho. En otras ocasiones se detecta un cambio en la forma o tamaño de la mama. El pezón también puede dar signos de alerta como retracción, eczema o secreción sanguinolenta.
El diagnóstico se realiza primero con mamografía que se podrá complementar con una ecografía. En el caso de lesiones sospechosas se realizará una PAAF (punción aspiración con aguja fina) que en un 90% de los casos hará un diagnóstico. Si es necesario se realizará una punción con aguja gruesa o por biopsia. En caso de no poder palparse la lesión se marcará primero con un arpón para dirigir al cirujano sobre la zona a biopsiar.
Hay diferentes tipos de cáncer de mama. Se distinguen según si el origen es en los conductos de la mama (ductal) o en los lóbulos (lobulillar). Según su extensión los clasificamos en in situ o infiltrante. El término in situ se utiliza para la etapa temprana del cáncer, cuando está limitado a la capa de las células donde se originó. Cuando se refiere al cáncer de mama, in situ significa que las células cancerosas están solamente en los conductos (carcinoma ductal in situ) o en los lobulillos (carcinoma lobulillar in situ). No se ha propagado al tejido más profundo en la mama ni a otros órganos del cuerpo. Los carcinomas infiltrantes son un cáncer invasivo ya ha alcanzado más allá de la capa de células donde se originó. El carcinoma ductal infiltrante es el más frecuente.
Más raro es el cáncer inflamatorio que hace que la piel del pecho se enrojezca y se note caliente. También hace que la piel se haga más gruesa y presente hoyuelos, como la cáscara de una naranja.
El tratamiento del cáncer de mama dependerá del tipo de cáncer y de la fase en que se encuentre.
El tratamiento puede ser local o sistémico, siendo el local para tratar un tumor en un sitio específico, sin afectar el resto del cuerpo, como la cirugía y la radioterapia. El tratamiento sistémico utiliza fármacos para alcanzar las células cancerosas que se hayan podido propagar más allá del pecho. La quimioterapia y la terapia hormonal son tratamientos sistémicos.
La cirugía puede ser conservadora, haciendo extirpación del tumor o de una parte de la mama, o bien radical extirpando toda la mama (mastectomía). La cirugía va acompañada de la resección de los ganglios de la axila o bien de la técnica del ganglio centinela. Esta técnica se basa en que este ganglio es el primero al que drena el tumor y por tanto el primero en afectarse. Se inyecta una sustancia radioactiva, y a veces también un colorante, que marcan cual es el primer ganglio. Si al estudiarlo no se observan células cancerosas no es preciso extirpar el resto de ganglios axilares.
La quimioterapia y la radioterapia se valorarán según las características del tumor y de la técnica quirúrgica utilizada
La terapia hormonal se determina por el estudio de receptores hormonales para estrógenos y progesterona en la tumoración extirpada. En caso de tener receptores positivos para estas dos hormonas se administra una medicación en pastillas que bloquea estos receptores y por tanto disminuye el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer. Uno de los tratamientos más usados es el Tamoxifeno, en general durante 5 años.