
El botiquín es una de las cosas que se deben siempre “tener al día”, sobre todo cuando hay niños en casa. Es importante que sea completo, con los medicamentos y elementos necesarios que nos permitan solucionar cualquier emergencia.
Si el niño presenta algún problema de salud crónico, como alergia, asma o diabetes, se debe tener la medicación suficiente para posibles imprevistos. En estos casos también es recomendable llevar siempre las medicinas en la mochila del niño, la bolsa de los papás o en la guantera del coche. El botiquín se debe planificar cuando la familia se va de viaje, como parte más del equipaje.
Hay que tener en cuenta que el botiquín se debe mantener fuera del alcance de los más pequeños, para prevenir intoxicaciones. Lo más aconsejable es meterlo todo en una caja y guardarlo en un armario alto (o cerrado con llave) e inaccesible para los niños. El lugar donde esté el botiquín debe ser fresco y seco, lejos de la exposición solar y se debe revisar periódicamente la fecha de caducidad de los envases.
Una vez pasada la fecha de caducidad la eficacia del
medicamento es dudosa. Se deben llevar las medicinas
caducadas al punto de recogida que hay en las farmacias,
no se deben tirar a la basura.

Dar medicinas al niño no es una tarea fácil ni divertida.
Es importante saber que se ha de medicar a un niño
cuando el Pediatra lo crea recomendable.
La
automedicación no debe ser una práctica habitual en las
familias y, mucho menos con los niños. Tampoco se deben
saltar los horarios prescritos o acortar la duración del
tratamiento establecido por el médico.
Cuando el Pediatra recomienda la toma de un fármaco, los padres deben conocer:
Todo medicamento puede provocar efectos indeseables. Si durante la toma del medicamento el niño presenta manchas en la piel, vómitos o diarrea se debe consultar lo antes posible con el Pediatra.