Se crearon para la conservación mediante congelación del semen. La utilización más frecuente es el almacenamiento del semen de pacientes en programas de reproducción asistida. También se utiliza en pacientes que precisan tratamientos por otras enfermedades y que pueden ser dañados sus espermatozoides durante el mismo, como tratamientos quimioterápicos, radioterápicos o cirugías. También se utilizan para el almacenamiento de semen proveniente de donante.
Existe una legislación que regula de forma muy estricta el funcionamiento y el manejo de los bancos de semen (regulados por ley del año 88 y protocolizados por real decreto del año 1996).