Prueba audiométrica, audiografía, audiología.

La audiometría es un examen que tiene por objeto el estudio de las alteraciones de la audición. Para comprender el estudio audiométrico es necesario conocer el funcionamiento del sistema auditivo.
Los sonidos de nuestro entorno son un conjunto de ondas sonoras o vibraciones que circulan principalmente a través del medio aéreo, aunque también pueden viajar a través de medios sólidos o líquidos. Las características principales de estas vibraciones son la frecuencia y la intensidad. La frecuencia corresponde al número de vibraciones que se producen en un tiempo determinado (ciclos/segundo o hercios). La intensidad podría entenderse como la fuerza de la onda sonora y su unidad de medida es el decibelio (dB). El oído humano es capaz de distinguir e identificar múltiples sonidos gracias a las características diferenciadoras de las diversas ondas sonoras.
El oído está constituido por dos estructuras anatómicas principales: el aparato de conducción y el aparato de percepción. El primero se encarga de transmitir las vibraciones acústicas al oído interno. El segundo constituye el órgano sensorial y se encuentra ubicado en el oído interno.
Las ondas sonoras aéreas atraviesan el oído externo y el oído medio hasta el oído interno. Allí, la estimulación física a modo de ondas sonoras se traduce en un impulso nervioso mediante estructuras internas y complejas como la cóclea. El impulso nervioso generado alcanzará regiones específicas del cerebro, dónde se dotará de significado a la onda acústica percibida.
La audiometría es un examen que cifra las pérdidas auditivas y determina la magnitud de éstas en relación con las vibraciones acústicas percibidas. Se explora la vía aérea, es decir, la habilidad para oír sonidos transmitidos a través del aire, y la vía ósea, que es la capacidad para percibir el sonido a través de los huesos de la cabeza. Los resultados de una audiometría ser presentan de forma gráfica. Esta gráfica muestra cuánto es capaz de oír el paciente en decibelios a diferentes frecuencias que son medidas en hercios (Hz). En una audiometría convencional se presentan sonidos que van desde los 250 Hz a los 40000 Hz. Estas frecuencias son las de la voz hablada y por ello son las más importantes de evaluar.
En primer lugar, el paciente debe entrar en una cabina
insonorizada y colocarse unos auriculares. Se exploran
ambos oídos de modo independiente. A continuación, el
examinador le irá presentando una serie de sonidos a los
que deberá responder levantando la mano. Estos sonidos
irán disminuyendo de intensidad hasta que se hagan
inaudibles. Con ello se determina el "umbral
auditivo", es decir, hasta dónde es capaz de oír el
paciente. Esta misma tarea se repetirá varias veces con
sonidos a diferente frecuencia, con lo cual al finalizar
la prueba se sabrá en qué medida es capaz de escuchar el
paciente cada sonido evaluado. Para la exploración de la
vía ósea se aplica un vibrador detrás de la oreja, en la
región conocida con el nombre de mastoides. La duración
aproximada de la prueba es de unos 15 minutos. Tras la
misma se obtiene el audiograma o representación gráfica
de capacidad auditiva del paciente.
Preparación para el estudio
La exploración no precisa preparación previa.

Se trata de una exploración habitual y cómoda para el paciente, puesto que no comporta riesgos ni molestias durante su realización.
Excepcionalmente, en pacientes con un trastorno auditivo conocido como hiperacusia, el estímulo sonoro puede resultar molesto a determinadas frecuencias o intensidades.
Riesgos del estudio
No existen riesgos.
Contraindicaciones del estudio.
No existen contraindicaciones.
Es una exploración útil para el diagnóstico de pérdidas auditivas. También es habitual su uso en controles de salud laboral a trabajadores expuestos a sonidos potencialmente lesivos. La comparación de los resultados obtenidos en las pruebas de vía aérea y vía ósea permite localizar qué parte del mecanismo auditivo es responsable del déficit. Si la pérdida es debida a problemas en el oído medio recibe el nombre de hipoacusia de conducción; si por el contrario se trata de un problema del oído interno, hablaremos entonces de hipoacusia neurosensorial o de percepción.
Gracias a la audiometría también es posible determinar el grado de pérdida auditiva, así como realizar controles periódicos para evaluar su progresión. A partir de estos audiogramas se pueden establecer los siguientes tipos de audición:
Entre las causas más comunes de pérdida de audición se
encuentran la presbiacusia o deterioro auditivo
producido por la edad, el trauma acústico, la
infecciones crónicas del oído, ciertos trastornos
hereditarios y algunos medicamentos (antibióticos,
diuréticos y salicilatos, entre otros).