La muerte es un proceso natural e inevitable que pone fin a la vida. La asistencia al final de la vida para ancianos es un área compleja, dejada de lado en muchas ocasiones en cuanto a investigación, y además infravalorada en la práctica
Morir en el domicilio atendido por los familiares no es lo más frecuente, aunque este sea casi siempre el deseo de los pacientes ancianos cuando se les pregunta. Como objetivo principal en el cuidado del paciente terminal, se debería tener esto último.
La comunicación es un punto importante. Que los ancianos terminales pueden tomar con antelación voluntades, es un buen método para comunicar decisiones sobre el tratamiento y los cuidados que desean recibir al final de su vida.