De las siete especies de amebas que parasitan de forma natural al ser humano, generalmente en boca e intestino, sólo es patógena la Entamoeba histolytica.
Es propia de países tropicales o subtropicales, llegando a afectar al 10 % de la población mundial, aunque también pude parasitar a otros primates, al cerdo y al perro.
Se adquiere mediante la ingestión de quistes del parásito (agua, verduras crudas, etc). Puede cursar de forma asintomática, ocasionar cuadros disentéricos intestinales secundarios o al desarrollo de abscesos en la mucosa cólica, y ya sea por contigüidad o vía hematógena puede emigrar a otros órganos sobre todo hígado, pulmón, cerebro, riñón y piel, en orden de frecuencia.
El absceso renal es la quinta localización más frecuente, y puede asociarse a hematuria, sobre todo cuando el absceso induce trombosis de la vena renal. A nivel cutáneo se puede observar úlceras dolorosas perianales, escrotales y peneanas secundarias a fistulización de úlceras rectales o a sobreinfección de excoriaciones cutáneas.
El diagnóstico se basa en la identificación del parásito en las heces o en los tejidos afectados.
El tratamiento comprende la utilización de yodoquinol, furoato de diloxanida, paramomicina o metronidazol
Última actualización: del 2006
Natalia Pérez Romero.Médica Residente Urología.Hospital Clínico San Carlos.Madrid.