Son alteraciones en el funcionamiento de la glándula tiroides. Los problemas tiroideos de la madre pueden repercutir en el bebé.
La mujer hipotiroidea presenta una disminución de la glándula tiroides. Si no recibe el tratamiento adecuado puede tener problemas para quedarse embarazada, mayor riesgo de aborto espontáneo y de recién nacidos de bajo peso y con problemas neurológicos.
En los casos en que la embarazada tenga un hipotiroidismo no autoinmune, si se realiza un correcto tratamiento y control de la enfermedad de la madre, puede tener hijos sin problemas.
Entre el 1-2% de los hijos de madres hipertiroideas (tiroiditis de Hashimoto o la enfermedad de Graves) pueden tener una función excesiva del tiroides porque la madre le pasa, a través de la placenta sustancias que aumentan la función de la glándula en el bebé. En el recién nacido se manifiesta con taquicardia, irritabilidad, pérdida de peso y diarrea.
En estos casos el exceso de función del tiroides es transitorio y, cuando la función tiroidea se normaliza, el bebé no tiene ningún otro problema.
Los síntomas más frecuentes en el recién nacido son la taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca), irritabilidad, exoftalmos, temblores, microcefalia y peso y talla bajos.
Es la disminución de la función de la glándula tiroidea en un recién nacido. Afecta a 1 de cada 3.000 o 4.000 nacimientos.
Es una de la pocas causas prevenibles de dificultades graves para el aprendizaje.
Ausencia de la glándula tiroides
Descenso anómalo del tiroides durante el desarrollo fetal (el tiroides no se encuentra en su posición normal, sino que se observa debajo de la lengua)
Baja producción de hormona tiroidea
Insuficiencia hipofisaria que no es capaz de estimular la función de la glándula tiroides
Déficit de yodo (la causa más frecuente en los países en vías de desarrollo). Es la única causa de hipotiroidismo congénito que se puede prevenir dando suplementos de yodo a la madre o bien usando sal yodada en las comidas.
Aplicación de antisépticos yodados sobre la piel del recién nacido
En el recién nacido de pocos días son difíciles de ver los síntomas típicos del hipotiroidismo. A medida que pasa el tiempo, si el hipotiroidismo no se trata, los signos de la enfermedad se hacen más evidentes.
Cara con rasgos toscos (como hinchada)
Mirada triste
Lengua muy grande (macroglosia)
Cabello seco y frágil.
Piel pálida, seca y fría
Baja implantación del cabello
Ictericia (tinte amarillento en la piel y mucosas)
Comen mal
Falta de tono muscular (bebé hipotónico)
Estreñimiento
Somnolencia
Lentitud y poca actividad
Estatura baja
Fontanelas muy grandes
Manos anchas y dedos cortos. Brazos y piernas cortas
Dificultad para crecer
Llanto ronco
Es de suma importancia realizar el cribado de hipotiroidismo a todos los recién nacidos (prueba del talón); el tratamiento precoz es esencial para prevenir las dificultades en el aprendizaje y asegurar un crecimiento normal.
Si el cribado neonatal nos indica que existe un hipotirodismo hay que realizar pruebas específicas para estudiar el tiroides.
El tratamiento consiste en dar al bebé la hormona que no fabrica la glándula tiroides (tiroxina). El tratamiento es para toda la vida.
Los bebés que son tratados desde el primer mes de vida tienen un crecimiento y una inteligencia normales.